La Dirección de Presupuestos (Dipres) comunicó este martes los resultados fiscales de enero, señalando una caída de la recaudación y una contracción del gasto público, atribuida en buena parte a comparaciones con ingresos extraordinarios del año anterior.
Según el informe, los ingresos totales del fisco retrocedieron 5,6% anual en enero. Dipres explica que el principal motivo es una "exigente base de comparación", porque en enero de 2025 hubo ingresos extraordinarios por el impuesto sustitutivo de impuestos finales, ISIF, y por la repatriación de capitales. El ISIF es el impuesto que sustituye otras cargas finales y la repatriación refiere a ingresos por retorno de capitales al país.
Si se excluyen esos montos excepcionales de la comparación, los ingresos del Estado muestran en realidad un crecimiento de 5,5% anual, impulsado por el dinamismo de la tributación minera privada, los traspasos de Codelco y las imposiciones previsionales. Esto es comparable a mirar una foto con y sin un flash: el brillo extra del 2025 distorsiona la imagen actual.
La minería privada destacó con un aumento real de 42,5% anual, explicado principalmente por los Pagos Provisionales Mensuales, PPM, del nuevo royalty, que crecieron 203,1% anual. Dipres vincula ese salto al alto precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres, que en diciembre promedió US$ 5,3 por libra, y señala que parte del efecto se vio moderado por la apreciación del peso frente al dólar. Los PPM son pagos anticipados mensuales de impuestos que realizan las empresas.
Por el contrario, la recaudación del impuesto a la renta del resto de los contribuyentes se contrajo 28,5%, debido a la recaudación transitoria que elevó la base de comparación en enero de 2025. En tanto, los PPM del impuesto a la renta subieron 8,4% anual y el impuesto al valor agregado, IVA, creció 2,8%.
Los traspasos desde Codelco aumentaron 87,6% anual, principalmente por un alza de 105,8% en las transferencias asociadas a la Ex Ley Reservada. En diciembre de 2025, los ingresos ya habían mostrado una contracción real de 6% anual, con una recaudación de $6.710.072 millones. Para todo 2025, los ingresos cerraron con un crecimiento de 3,5% respecto al año previo, por debajo de la proyección inicial de 6,8%.
El dato de enero obliga a mirar con cautela las cifras fiscales de corto plazo: parte del retroceso es estadístico, por la base extraordinaria de 2025, pero también hay señales de ajuste en el gasto. Para el presupuesto y la política fiscal esto significa menos margen para nuevos aumentos del gasto sin ajustar ingresos o deuda, y una mayor necesidad de monitorear la evolución del precio del cobre y del tipo de cambio, que condicionan la recaudación minera y el rendimiento real en pesos.
En los próximos meses será clave ver si, descontados los efectos transitorios, la recaudación real mantiene el ritmo cercano al 5% o si la desaceleración se instala, porque eso marcará discusiones sobre prioridad del gasto social, inversión pública y la sostenibilidad fiscal del mediano plazo.
