América Latina cerró 2025 con una entrada modesta pero positiva de capital foráneo. La región captó US$194.233 millones en Inversión Extranjera Directa (IED), el dinero que empresas de otros países destinan a activos y negocios locales, un 1,7% más que en 2024. El crecimiento fue desigual: la mayoría de los países de América del Sur y Centroamérica mejoró sus cifras, mientras que en el Caribe los resultados fueron mixtos.

Chile aportó US$14.152 millones a ese total, un 13% más que el año anterior, posicionándose como el tercer país con mayor IED de la región según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal, el organismo de la ONU que analiza el desarrollo regional). Solo lo superaron Brasil y México.

La concentración del dinero en los dos grandes sigue siendo notable. Brasil absorbió US$77.676 millones, el 40% del total regional, con un alza de 4,8% que lo acercó a los máximos históricos de la década de 2010. México sumó US$43.221 millones, el 22% del total, lo que representó su tercer monto más alto desde 1990, aunque con una caída del 5% respecto a 2024. Entre ambos concentraron el 62% de toda la inversión que llegó a la región.

Detrás de Chile, con el 7% del total regional, se ubicaron Perú y Colombia con un 6% cada uno, seguidos por Guyana (5%), Costa Rica (3%) y República Dominicana (3%).

El crecimiento chileno no se explicó por grandes anuncios ni megaproyectos. Según la Cepal, el motor fue la reinversión de utilidades: cuando empresas extranjeras ya instaladas en el país optan por quedarse con sus ganancias aquí en lugar de repatriarlas. Ese componente representó el 60% de toda la IED recibida y creció un 21,7% respecto a 2024, señal de que las multinacionales siguen apostando por el país.

Los aportes de capital nuevo bajaron un 11,7% y representaron el 37% del total. El sector que más destacó fue el de energías renovables, en particular la generación solar.

El componente más volátil de la IED, los préstamos entre empresas de una misma multinacional, volvió a terreno positivo tras registrar cifras negativas en 2024. Sigue siendo marginal, con solo el 3% del total. En el resto de la región, Argentina y Colombia vieron caídas en sus flujos, mientras que Brasil, Perú y Uruguay anotaron alzas. Chile cierra el año en el tercer lugar latinoamericano, con el crecimiento explicado casi íntegramente por la decisión de empresas ya instaladas de reinvertir sus utilidades en el país.