En Concepción, la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) ha montado un ecosistema que integra la producción, la experimentación y la formación especializada en hidrógeno verde, con el objetivo de adaptar esta fuente energética al mundo industrial y al transporte de la Región del Biobío.

El laboratorio combina electrolizadores, instalaciones de prueba y programas de capacitación. El director del Centro de Energía de la UCSC, Dr. Ricardo Lizana, explica que el proceso es conceptualmente simple: “usando electricidad de origen renovable, podemos separar la molécula de agua en hidrógeno y oxígeno”. Esa separación se realiza mediante electrólisis, una reacción que requiere corriente eléctrica y electrodos; en la práctica, su factibilidad económica depende fuertemente del costo de la energía.

Según Lizana, cerca del 70% del costo del hidrógeno verde está asociado al precio de la energía eléctrica, por eso países con recursos renovables abundantes, como Chile, tienen una ventaja competitiva. Esa posición es coherente con la Hoja de Ruta para el Hidrógeno Verde del Ministerio de Energía de Chile y con análisis internacionales, como los de Hydrogen Council y BloombergNEF, que señalan el potencial del país por su recurso solar en el norte y eólico en el sur.

Lo que diferencia al Biobío, y por qué la UCSC busca convertir la zona en referente regional, es la combinación de recursos renovables con una base industrial ya instalada, infraestructura logística —puertos y aeropuertos— y una demanda interna de combustibles que permite pruebas reales de uso. El centro universitario apunta a validar tecnologías localmente, generar las primeras experiencias operativas y formar capital humano que la industria va a necesitar, según Lizana y documentación institucional de la UCSC.

El impacto para Chile puede ser múltiple: descarbonizar procesos industriales, crear oportunidades de exportación de hidrógeno o combustibles derivados, y desarrollar capacidades técnicas nacionales. Al mismo tiempo, los desafíos son claros y están documentados por el Ministerio de Energía: reducir costos de electricidad renovable, asegurar la gestión del agua como insumo, y avanzar en normativa y en escalamiento de proyectos con inversión pública y privada.

La UCSC proyecta que los pilotos locales permitirán demostrar aplicaciones concretas antes de una expansión masiva. Para que ese laboratorio regional entregue beneficios a la economía chilena será clave coordinar políticas públicas, financiamiento privado y formación técnica continua. Si esos elementos convergen, la Región del Biobío puede convertirse en un nodo de validación tecnológica y en una plataforma para que Chile fortalezca su posición en el mercado internacional del hidrógeno verde.

Fuentes: Universidad Católica de la Santísima Concepción, Centro de Energía de la UCSC; Ministerio de Energía de Chile, Hoja de Ruta para el Hidrógeno Verde; Hydrogen Council; BloombergNEF.