Investigadores de la Universidad Tsinghua, en China, presentaron ASTERIS, un modelo de inteligencia artificial que aplicado a datos del Telescopio Espacial James Webb (James Webb Space Telescope, JWST) mejora la calidad de las imágenes y permitió identificar más de 160 galaxias candidatas del llamado "Amanecer Cósmico", según un estudio publicado en la revista Science.

ASTERIS, por las siglas en inglés de Astronomical Space-Time Enhancement and Reconstruction for Image Synthesis, combina óptica computacional con algoritmos de IA y una técnica que los autores denominan "reducción auto-supervisada de ruido espacio-temporal". Esa técnica ayuda a extraer señales extremadamente débiles, amplía la cobertura efectiva del JWST desde una luz visible alrededor de 500 nanómetros hasta el infrarrojo medio, cerca de 5 micrómetros, y aumenta la profundidad de detección en 1,0 magnitud, lo que equivale a captar objetos aproximadamente 2,5 veces más tenues que antes.

Cai Zheng, profesor asociado del Departamento de Astronomía de la Universidad Tsinghua, China, es uno de los autores del trabajo que reporta además que el método triplica el número de candidatos de alto desplazamiento al rojo identificados con técnicas previas. Los científicos advierten que estas detecciones son candidatas y que harán falta confirmaciones espectroscópicas para certificar los desplazamientos al rojo y la verdadera distancia de esos objetos.

El James Webb es un observatorio espacial liderado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), con la colaboración de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Canadiense. Que un equipo chino desarrolle IA capaz de exprimir señales del JWST ilustra la convergencia entre avances en inteligencia artificial y astronomía observacional, y subraya cómo herramientas de software pueden ampliar la utilidad de satélites y telescopios ya operativos.

En la práctica, mejorar la identificación de galaxias muy tempranas tiene consecuencias directas para la planificación de observaciones desde tierra. Chile alberga instalaciones clave para la astrofísica mundial, como el Observatorio Europeo Austral, conocido por sus siglas en inglés ESO, que opera el Very Large Telescope (VLT) y el proyecto del Extremely Large Telescope (ELT) en construcción, y además acoge al Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA). Objetivos mejor definidos desde el espacio permiten diseñar campañas de seguimiento espectroscópico en estos observatorios chilenos, que son esenciales para confirmar distancias y estudiar la composición química de esas primeras galaxias.

La adopción de técnicas de IA desarrolladas en China también plantea preguntas prácticas sobre la reproducibilidad y el acceso a software y datos en la astronomía internacional. Varios conjuntos de datos del JWST se publican de forma pública tras períodos de exclusividad, pero la validación independiente y la confirmación con diversos instrumentos siguen siendo la regla de oro en cosmología.

El siguiente paso para el equipo será el contraste con observaciones espectroscópicas y la replicación por otros grupos, para descartar artefactos de procesamiento o falsas detecciones. Para la comunidad astronómica en Chile y Latinoamérica, la aparición de ASTERIS ofrece oportunidades: mejorar pipelines locales de reducción de ruido, priorizar candidatos para observación en tierra y participar en la validación de hallazgos que amplíen nuestra comprensión del universo primordial.