La supermodelo Cindy Crawford contó a la revista Hello! Magazine, una publicación británica centrada en celebridades, que su día comienza retrasando la primera comida hasta después de las 10:00 y con una sesión de ejercicios matutina, para después romper el ayuno con un batido nutritivo.
El batido que describe incluye leche de coco, medio plátano —ella dice preferir la mitad para reducir el azúcar—, espinacas, menta, colágeno, proteína en polvo, cacao, semillas de linaza y de cáñamo, y una pizca de maca. Crawford sostiene que esta combinación le aporta energía sostenida y nutrientes, sobre todo tras entrenar.
Además de la ventana de alimentación, la modelo dijo que mantiene una dieta baja en carbohidratos y limita el gluten, evitando el pan en su día a día y optando por almuerzos con ensaladas y proteína, y cenas centradas en proteínas y vegetales.
La práctica del ayuno intermitente ha ganado adeptos entre celebridades y público general, y también ha despertado interés académico. Investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, han señalado que esta estrategia puede ayudar en el control del peso y mejorar en algunos casos la sensibilidad a la insulina. Como apuntan los autores, “Diversos ensayos clínicos muestran que el ayuno intermitente, cuando se combina con una dieta equilibrada, puede facilitar la reducción de grasa corporal y el mantenimiento de la masa magra.”
Los equipos de Harvard advierten, sin embargo, que los beneficios dependen de la constancia y de la calidad de los alimentos durante la ventana de alimentación. Recomiendan evitar alimentos ultraprocesados, priorizar proteínas magras, vegetales y grasas saludables, y consultar con un profesional de la salud antes de adoptar regímenes restrictivos.
Para lectores en Chile la historia tiene lecturas concretas. En un país donde el pan y las comidas compartidas son parte de la cultura alimentaria, la decisión de prescindir del pan y estructurar las comidas en una ventana reducida toca hábitos cotidianos y preferencias gastronómicas. Además, la mezcla entre moda, belleza y salud que propone una figura pública como Crawford alimenta una industria de suplementos y recetas funcionales que también circula en Latinoamérica.
Separar lo anecdótico de lo científico es clave. La rutina de Crawford es un ejemplo de cómo una figura mediática convierte una estrategia dietaria en tendencia; la evidencia científica apunta a beneficios potenciales, pero condicionados a la calidad del alimento, la supervisión profesional y la adaptación a cada cuerpo. Para quienes consideren probar el ayuno intermitente, la recomendación de base es informarse y, si es posible, hacerlo con orientación de un nutricionista o médico.
