El abogado Fernando Barros, designado ministro del Ministerio de Defensa del gobierno de José Antonio Kast, participó este martes en el edificio del ministerio en una reunión bilateral de traspaso que duró cerca de tres horas y que buscó dejar coordinados los temas para el cambio de mando del 11 de marzo.

Barros calificó el encuentro como "muy positivo, muy constructivo, con un alto sentido de Estado", y dijo que recibió un informe completo de la ministra saliente, de los subsecretarios y de la asesora jefa sobre los distintos puntos que atiende la cartera. Agregó que quedaron establecidos mecanismos para que subsecretarios y equipos técnicos sigan reuniéndose y asegurar, en sus palabras, una "continuidad total" a partir del 11 de marzo.

Consultado sobre sus prioridades, Barros sostuvo que buscará relevar el rol de las Fuerzas Armadas en el país y enfocarse en capacitación, contingente y equipamiento. En ese punto subrayó que Chile dispone de más de 50 mil personas capacitadas en las instituciones militares y que ese capital humano debe ser valorizado como un activo nacional.

Durante la jornada también fue interpelado por su actuación como abogado del exgobernante Augusto Pinochet, detenido en Londres en 1998. Sobre ese capítulo, Barros afirmó, "Mi vida es pública, la gente sabe, no tengo nada que enfrentar. Tengo una historia de actuaciones profesionales, humanas, y creo que hoy día estamos en otra etapa". Añadió que "el país tiene que mirar hacia adelante" y señaló que las corrientes políticas e históricas son parte de la trayectoria nacional.

El nombramiento y la agenda de Barros se producen en un contexto político que involucra al presidente electo José Antonio Kast, y en medio de tensiones diplomáticas recientes, como la revocación de visas por parte de Estados Unidos que Kast pidió investigar antes del traspaso. Además, el equipo de defensa del próximo gobierno ya confirmó a Christian Bolívar Romero, general (r) del Ejército, como subsecretario de Fuerzas Armadas, un dato que muestra la correlación entre las prioridades ministeriales y la cúpula castrense.

La conversación pública sobre la defensa profesional de Pinochet por parte de Barros previsiblemente polarizará la discusión nacional. Por un lado, sus simpatizantes podrán interpretar su énfasis en las Fuerzas Armadas como un reconocimiento al rol institucional y a la seguridad; por otro lado, sectores de derechos humanos y ciudadanos que recuerdan las violaciones ocurridas durante la dictadura pueden cuestionar la señal política que transmite el perfil del gabinete.

En lo inmediato, la transición sigue su curso con reuniones técnicas hasta el 11 de marzo, y la atención estará puesta en cómo el nuevo equipo equilibra la intención declarada de fortalecer capacidades militares con la necesidad de mantener subordinación civil y respeto a la memoria y a las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.