En Río de Janeiro, Barcelona de Guayaquil consiguió el pase a la fase de grupos de la Copa Libertadores tras derrotar a Botafogo por 0-1 en la revancha de la tercera ronda, con un tanto tempranero de Milton Celis a los 8 minutos. El partido se jugó en el Estadio Olímpico Nilton Santos y fue arbitrado por Piero Maza, árbitro chileno designado por la CONMEBOL, la confederación sudamericana de fútbol.
Barcelona había empatado 1-1 en la ida en Guayaquil, por lo que el resultado dejó un global de 2-1 a favor del equipo ecuatoriano. La apertura llegó rápidamente, en una jugada colectiva que Celis definió dentro del área, y a partir de ahí el visitante cedió la iniciativa para administrar el marcador.
Con la ventaja, Barcelona priorizó el repliegue y el contragolpe, buscando cerrar espacios y evitar que Botafogo, local en Río de Janeiro, encontrara asociaciones peligrosas entre sus mediocampistas. Botafogo monopolizó la posesión en varios tramos, pero le faltó claridad en los últimos metros y no logró generar remates de mucho peligro que comprometieran seriamente el arco rival.
Tácticamente, el partido se quebró con ese gol temprano: Barcelona compactó líneas, dejó a sus laterales con instrucciones de esperar y salir rápido al espacio cuando recuperaba, mientras que Botafogo probó combinaciones por dentro y por fuera sin puntería. La estrategia visitante funcionó porque forzó pérdidas en zonas altas y convirtió la tenencia en una sucesión de centros previsibles.
La clasificación lleva a Barcelona de Guayaquil a esperar el sorteo de grupos, que se celebrará el 19 de marzo en la sede de la CONMEBOL en Paraguay, a las 20:00 horas local (23:00 GMT). Para Botafogo queda el análisis de por qué no pudo imponer su localía en Río de Janeiro; para Barcelona, la recompensa es entrar a la fase que reparte puntos y presupuesto vitales para la temporada continental.