En la tarde del lunes, el ministro de Transportes Juan Carlos Muñoz compareció ante la Comisión de Obras Públicas, Transportes y Telecomunicaciones de la Cámara de Diputadas y Diputados y entregó los detalles del procedimiento administrativo y los antecedentes técnicos del proyecto de cable de fibra óptica Chile-China Express.

Tras la exposición, el diputado Luis Cuello, diputado por la región de Valparaíso e integrante del Partido Comunista de Chile, dijo que la presentación despejó las dudas que había planteado la oposición. "La polémica por el cable chino es un globo que se desinfló", afirmó Cuello, y agregó que la derecha quedó sin argumentos frente a la documentación mostrada.

Cuello también criticó que la oposición no abordara las sanciones que, según él, impuso Estados Unidos contra el ministro Muñoz y el subsecretario Araya, cuyo nombre completo no fue detallado en la comparecencia. Además, informó que la semana pasada envió un oficio al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile para solicitar que el Gobierno declare persona non grata al embajador estadounidense Brandon Judd, por lo que calificó como injerencia e irrespeto hacia las autoridades nacionales.

La Comisión acordó solicitar la remoción del embajador, una medida que Cuello respaldó citando la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, el tratado internacional que faculta a los Estados a declarar a un diplomático persona non grata. Esa vía es una herramienta diplomática de alcance inmediato, y su uso suele escalar tensiones bilaterales.

En contexto histórico, expulsar a un diplomático no es frecuente y suele emplearse en episodios de fuerte choque político o acusaciones claras de injerencia. Si Chile avanzara en ese camino, la decisión tendría efectos además de simbólicos, porque podría afectar canales de cooperación con Estados Unidos en materias políticas y técnicas, aunque el alcance concreto dependerá de las respuestas oficiales de ambos gobiernos.

Políticamente, la reacción de Cuello busca cerrar la discusión técnica sobre el cable y convertir el foco hacia la diplomacia y la defensa del gobierno. Quien gana es, según el propio Cuello, el gobierno y quienes defienden la transparencia del proceso; quienes pierden, dijo, son las bancadas de derecha que impulsaron la polémica. Para el ciudadano común, la disputa tiene dos aristas: la continuidad del proyecto de conectividad internacional, que impacta en telecomunicaciones y comercio digital, y una potencial tensión diplomática que podría complicar relaciones prácticas con EE.UU.

El próximo paso formal es la recepción del oficio por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores y la decisión del Ejecutivo sobre si declarar al embajador persona non grata. En lo inmediato, la exposición técnica de Muñoz reduce, según el diputado Cuello, el margen político para cuestionar el proceso; en lo político, la polémica se traslada ahora al terreno diplomático y al debate sobre soberanía y seguridad en infraestructuras estratégicas.