El actor argentino Julio Chávez regresa a Chile con una nueva versión de La Ballena, que debuta el 24 de julio en el Teatro Teletón de Santiago. La obra, escrita por el dramaturgo estadounidense Samuel D Hunter, llegó a Broadway en 2012 y ha sido objeto de adaptación y análisis desde su estreno. En esta versión, Chávez da vida a Charlie, un profesor de literatura que enfrenta preguntas profundas sobre familia, sexualidad e identidad, y que enfrentará un colapso personal que la puesta en escena transforma en un espejo de la experiencia humana. Chávez describe el proyecto como un giro que mantiene el interrogante vivo: “La ballena es un hecho teatral muy atractivo... planta sobre el escenario a un fenómeno llamado Charlie. Llama la atención, invita a la pregunta. Hacemos silencio y queremos saber qué le pasó”.

El intérprete, nacido en Buenos Aires en 1956, ha construido una relación estrecha con Chile a lo largo de las tres últimas décadas. En 2007 participó en Yo soy mi propia mujer, interpretación que fusionó la figura de una travesti y la del autor Doug Wright, y en 2015 llevó Red, la célebre puesta en escena donde encarnó al pintor Mark Rothko. Ahora regresa con una versión que, según él, mantiene el pulso de lo que La Ballena propone: una experiencia íntima y confrontacional que invita a cuestionar lo que consideramos comúnmente humano.

Sobre su decisión de no ver la película que dio forma cinematográfica a la obra, Chávez sostiene que “no había visto aún la película cuando me ofrecieron la obra” y que ese distanciamiento permitió trabajar con una mirada propia. En Chile explica que su interpretación no busca replicar un registro ajeno, sino dialogar con un personaje que, pese a todo, es un ser humano como cualquiera. En la sala, la obesidad mórbida de Charlie —que ronda los 230 kilos— no es solo una condición física, sino una dimensión que obliga a mirar sin esquinas la vulnerabilidad y la dignidad del protagonista. Este enfoque pretende activar una conversación entre el público y la escena, una conversación que Chávez considera central para entender la esencia de la obra.

La Ballena llega a nuestro país en un momento en que la escena chilena reclama voces potentes que conecten lo personal con lo social. Chávez, además de actor, es director teatral, dramaturgo y profesor, y su regreso a Chile con este montaje se enmarca en una trayectoria que ha cruzado la cordillera con constancia, buscando siempre un puente entre lo local y lo universal. La expectativa en Santiago es alta: la temporada promete abrir un espacio de reflexión sobre cómo la experiencia de una persona puede interpelar a toda una comunidad, y cómo el arte puede convertir la oscuridad en conversación. Las entradas están disponibles en Puntoticket, y el montaje invita a un público que ya conoce la versión cinematográfica y a quienes, por primera vez, se acercan a la obra a través del teatro.