José Manuel Silva, director de inversiones de LarrainVial Asset Management, fue directo en un seminario organizado por La Tercera, la consultora EY (Ernst & Young), la Universidad Andrés Bello y LarrainVial: sin crecimiento económico, el mercado de capitales chileno no puede funcionar a pleno.

"En un país que no crece, el mercado de capitales no puede desplegar todas sus alas", planteó Silva. Su diagnóstico sobre por qué Chile dejó de crecer apunta a decisiones tributarias tomadas en la última década.

La primera es la eliminación del FUT, el Fondo de Utilidades Tributables. Era un mecanismo que permitía a las empresas reinvertir sus ganancias sin pagar impuestos hasta que las distribuyeran como dividendos. Silva citó un análisis del IIF (Instituto de Finanzas Internacionales) que indica que cuando el FUT se creó en 1984, la inversión en Chile "explotó". Cuando el gobierno de Michelle Bachelet lo eliminó en 2014, la formación bruta de capital fijo, que mide cuánto invierten privados y Estado en maquinaria, construcción e infraestructura, se frenó bruscamente.

"El FUT mantuvo en Chile, en las empresas, una cantidad de recursos que eran potencialmente de ser repartidos, pero mientras no se repartieran se reinvertían", explicó.

El segundo argumento es la comparación internacional. Chile subió sus impuestos corporativos justo cuando buena parte de los países de la OCDE (la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el club de naciones más desarrolladas) los mantenía o los bajaba. El caso más extremo fue Estados Unidos, que recortó sus tasas corporativas de forma significativa. Para Silva, cuando la economía más grande del planeta baja sus costos tributarios, el efecto rebota globalmente: atrae capital que antes podría haber llegado a otros mercados.

El argumento de fondo es fiscal. Silva sostiene que la base del problema del presupuesto público no está en las tasas de impuestos, sino en el crecimiento. Para ponerlo en números, citó un análisis del economista Manuel Cruzat Valdés: si Chile hubiera crecido al promedio mundial en el último periodo, su Producto Interno Bruto sería hoy entre un 20 y 25% mayor. Eso equivale a no haber generado US$350.000 millones de riqueza.

"En el periodo en que no se subieron los impuestos, pero sí había crecimiento económico, el ingreso del fisco chileno subía proporcionalmente mucho más", remarcó Silva. La tesis es que más actividad económica recauda más, aunque las tasas no cambien.