A poco menos de un mes del cambio de mando en Chile, los inversionistas posicionaron sus carteras en función de expectativas sobre la nueva administración, y eso se tradujo en fuertes ganancias bursátiles y en una apreciación del peso.

El Índice de Precios Selectivo de Acciones, IPSA, mostró en 2025 una rentabilidad anual de 56,81%, su mayor alza desde 1993, mientras el dólar perdió cerca de un 9%, equivalente a casi $100. Estos movimientos reflejan que las plazas suelen adelantarse a definiciones políticas y económicas.

Para medir la anticipación del mercado, se compararon los retornos acumulados en los 12 meses previos al día del cambio de mando desde el retorno a la democracia. En ese marco, el periodo con mayor alza fue el previo a la asunción de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, cuando el IPSA subió 80,4% entre marzo de 1993 y su ingreso a La Moneda en marzo de 1994.

Patricio Aylwin, el primer presidente tras la dictadura, también registró un salto relevante: entre el 13 de marzo de 1989 y su asunción el 11 de marzo de 1990, el índice acumuló un retorno de 49,3%. El primer mandato de Sebastián Piñera mostró un alza de 57,2% en los 12 meses previos a su llegada en marzo de 2010. En el caso más reciente, entre el 11 de marzo de 2025 y el cierre más reciente, el mercado acumula un retorno de 47,4% antes de la asunción de José Antonio Kast.

Jaime La Paz, analista de mercados de Zesty, interpreta que “en el caso de Kast es muy probable que el mercado haya descontado un cambio político de manera previa y que igual fue coincidente por un periodo de contracción por pandemia, estallido, etc”. La lectura generalizada es que las apuestas se hicieron sobre expectativas de desregulación y recortes del gasto público anunciados por el presidente electo José Antonio Kast.

Otros expertos subrayan que una apreciación del peso, como la registrada, alivia los precios y reduce la presión sobre el dólar y la inflación, pero no sustituye reformas estructurales. José Tomás Valente, director ejecutivo de Betterplan, ha señalado que un peso más fuerte ayuda con la inflación, sin resolver problemas de fondo.

¿Quién gana y quién pierde con este tipo de anticipaciones? Ganan los inversionistas y los actores con carteras expuestas a acciones locales, que ven valorizaciones antes de cambios de gobierno. Pierden potencialmente los exportadores, que enfrentan un peso más fuerte y menores ingresos en moneda local, y los hogares si la mejora bursátil no se traduce en crecimiento real y empleo.

En ese contexto, la cuenta para la nueva administración es simple. Las expectativas ya están parcialmente descontadas en los precios de activos. Si las definiciones económicas del gobierno entrante confirman reformas de amplio impacto fiscal o regulatorio, los mercados podrían estabilizarse. Si generan incertidumbre o choques mayores, la dirección puede invertirse con rapidez. El próximo mes será clave para observar anuncios concretos y la reacción del mercado.