La noche del viernes, el estudio de Podemos Hablar en Chilevisión se convirtió en un ring político. Yerko Puchento, el personaje interpretado por Daniel Alcaíno, rompió el silencio sobre el rodeo y lanzó una ráfaga de críticas que apuntaron directo al Gobierno de Kast y a la ministra del Deporte, Natalia Duco. Fiel a su estilo provocador, el personaje fingió defender el rodeo ante los abucheos y dijo: «Qué lindo deporte el rodeo, ¿sí o no? Puros comunistas aquí, puros comunistas, pura gente del 30%, típico de los comunistas, típico».
Con una ironía punzante cuestionó la naturaleza del deporte criollo: «Qué tiene digo yo, que dos guatones a caballo persigan a dos terneros y los aplasten con su muro. Por favor, deporte, es deporte, eso no es maltrato animal, paren. Así que ubiquémonos por favor». Incluso se aventuró a anticipar los pasos del gobierno de José Antonio Kast: «Se nos vienen deportes nuevos en este gobierno, sí: Carrera de galgos, pelea de gallos, cacería de quiltro, póngale la cola al burro. Son deportes, lo dijo la ministra del deporte».
Luego se dirigió directamente a Duco y al Presidente de la República: «Ministra Duco, ¿cuál es mi cámara que va a La Moneda? Ministra Duco y Presidente de la República: Golpear animales no es deporte. Usar caballos para encerronas no es deporte. Soportar a esos guatones vestidos de huaso arriba del lomo de un animal no es deporte. Picanear un caballo con espuelas no es deporte. Y perseguir animales hasta dejarlos inconscientes en el suelo no es deporte». Cierre contundente: «No confunda tradiciones con abusos, no al rodeo».
Este episodio, la intervención más comentada de la temporada 2026, ilustra el pulso entre identidad tradicional y bienestar animal en Chile, en un contexto de debates históricos sobre el rodeo y su lugar en la cultura popular. En lo inmediato, la escena podría reverberar en la postura de autoridades deportivas y en la estrategia política del gobierno de Kast, que ya enfrenta la presión de diversos sectores sobre este tema. En ese marco, el territorio público y mediático se vuelca a la vereda de la ciudadanía, que observa cómo estas disputas influyen en la agenda de derechos animales y en la legitimidad de las tradiciones culturales.
