Esta mañana, el Presidente Gabriel Boric Font publicó un mensaje en la red social X (antes Twitter) en el que señaló su rechazo a los bombardeos conjuntos entre Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, y además criticó la respuesta y la represión interna del régimen iraní.

En su tuit, Boric subrayó que "Chile cree y defiende todo evento el respeto irrestricto a los derechos humanos y la observancia del derecho internacional". Añadió que, "tal como los ataques unilaterales de Estados Unidos a Irán son inaceptables, también lo son los de Irán a países del Medio Oriente". El Presidente también cuestionó la opresión del régimen iraní contra su propio pueblo, las masacres de las últimas semanas y la discriminación permanente contra las mujeres.

El pronunciamiento resume una postura de no alineamiento explícito: Chile no se alineará a ninguna parte del conflicto, afirmó la Presidencia. Al usar la expresión en un canal público, el gobierno intenta marcar una posición diplomática que condena la violencia externa y la vulneración de derechos dentro de Irán, sin tomar partido militarmente entre Washington y Teherán.

El contexto es una escalada entre Estados Unidos (el gobierno de Estados Unidos) e Irán (la República Islámica de Irán), en la que también figura Israel como actor que habría participado en operaciones militares conjuntas, según los mensajes citados por el Presidente. Esa tensión ya se ha reflejado en los mercados internacionales, con caídas en Wall Street y alzas en el precio del petróleo, factores que afectan la economía global y, por ende, a los exportadores e importadores latinoamericanos.

Para Chile la principal vía de impacto es económica y diplomática. En lo económico, un alza sostenida del petróleo presiona los costos de transporte y puede alimentar la inflación importada, lo que interesa tanto a consumidores como a inversionistas locales. En lo diplomático, la postura de no alineamiento puede complicar o matizar las relaciones con Estados Unidos, un socio comercial y estratégico, mientras que mantiene espacio para la gestión de relaciones con países de Medio Oriente y para la defensa de posiciones sobre derechos humanos en foros multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas.

No hay en el mensaje del Presidente referencias a respuestas oficiales desde Washington o Teherán a su tuit, y hasta ahora no se registran pronunciamientos formales de la Presidencia de la República de Chile más allá del texto en X. La evolución del conflicto y la reacción de aliados y organizaciones regionales serán determinantes para la política exterior chilena en las próximas semanas, y para el impacto económico que pueda sentir la economía local.