Mañana arribará a Santiago una delegación de la administración del expresidente Donald Trump, encabezada por Jeffrey Goettman, representante comercial adjunto de Estados Unidos, con el objetivo de avanzar en las negociaciones sobre la sobretasa arancelaria del 12,5% que Washington impuso a ciertos productos chilenos.

Actualmente, cerca del 54% del valor de las exportaciones chilenas a Estados Unidos está excluido del gravamen, y el gobierno de Chile intentará ampliar esa lista de excepciones para mitigar el impacto en sectores estacionales como la fruta fresca. Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, calificó la llegada de la delegación como una “buena señal” y sostuvo que "la fruta chilena no compite con la producción local de los Estados Unidos, sino que la complementa".

La visita tiene una dimensión política que va más allá del comercio. Aunque la llegada al gobierno de José Antonio Kast, presidente de Chile, parecía presagiar una mayor sintonía con la administración de Trump, las tensiones han persistido en temas concretos: primero por la disputa del cable submarino vinculado a China Mobile, luego por los aranceles y ahora por asuntos de defensa.

El viernes pasado el embajador Brandon Judd, embajador de Estados Unidos en Chile según el comunicado difundido, publicó un documento fechado el 12 de marzo y firmado por Fernando Barros, ministro de Defensa de Chile, que plantea profundizar la cooperación contra el narcotráfico y otras amenazas. El Ministerio de Defensa chileno aclaró que ese texto no es vinculante y que una eventual incorporación al Escudo de las Américas sigue en evaluación.

Gilberto Aranda, analista internacional de la Universidad de Chile, dijo que la relación bilateral vive un “momento de suspenso”, porque la afinidad ideológica entre ambos presidentes no se ha traducido automáticamente en intereses coincidentes en política económica y seguridad. Para Aranda, las negociaciones comerciales y las propuestas en materia de defensa requieren todavía acuerdos técnicos que no dependen solo de afinidades personales.

Para el sector exportador chileno, el principal efecto práctico de cualquier avance será la reducción de costos y la previsibilidad en las temporadas de cosecha y envío. Si Washington amplía las exclusiones, las empresas frutícolas y silvícolas podrían mantener volúmenes en EE. UU. sin pagar la sobretasa, lo que sería especialmente relevante en meses de alta demanda.

La delegación estadounidense llega mañana para iniciar estas conversaciones sobre la sobretasa del 12,5%; hoy el 54% del valor exportado a Estados Unidos está exento del gravamen, y el documento sobre cooperación en defensa fue firmado el 12 de marzo, detalles que seguirán siendo evaluados por La Moneda y los ministerios involucrados.