Los futuros del petróleo subieron con fuerza este domingo y las principales bolsas de Wall Street registraron caídas, en una jornada marcada por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán tras una semana de combates.

El petróleo intermedio de Texas, WTI por sus siglas en inglés (West Texas Intermediate), llegó a rozar los US$110 por barril, mientras que el Brent, el referente global del crudo, superó los US$105. Analistas y operadores atribuyen la fuerte subida a la inquietud por el paso de suministro en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

Un informe de Trading Economics señaló que algunos de los principales productores del Medio Oriente recortaron oferta porque el Estrecho de Ormuz permanece, según ese reporte, afectado por las hostilidades derivadas del conflicto con Irán. Los futuros en Wall Street reflejaron la alarma: los índices S&P 500, Nasdaq Composite y Dow Jones mostraron descensos de alrededor de 1,5%.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó en la plataforma TruthSocial y relativizó el impacto económico de la subida. "Los precios a corto plazo del petróleo, que caerán rápidamente cuando la destrucción de la amenaza nuclear de Irán se acabe, es un muy pequeño precio que hay que pagar para Estados Unidos y el mundo, la seguridad y la paz", escribió el mandatario.

En paralelo, la volatilidad ya se trasladó al mercado de combustibles. Desde el inicio de los combates hace una semana, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos subió cerca de 16%, hasta unos US$3,45 por galón, cifra que en términos aproximados equivalía a unos $3.100 pesos chilenos por galón en el reporte original. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, dijo en una entrevista con la cadena CNN que Washington no planea atacar la infraestructura energética iraní, distanciándose de acciones que algunos actores regionales han tomado.

El Estrecho de Ormuz es estratégico porque concentra un flujo crítico del suministro global de crudo; cualquier interrupción prolongada suele traducirse en alzas rápidas del petróleo y presiones inflacionarias. Los mercados recuerdan el shock de 2022, cuando alteraciones geopolíticas y recortes de oferta empujaron los precios al alza.

Para Chile y América Latina la ola alcista tiene efectos claros. Chile es importador neto de combustibles fósiles, por lo que un aumento sostenido del petróleo suele trasladarse a mayores precios de la gasolina y el diésel, presión sobre la inflación y costos más altos para sectores intensivos en energía como la minería y el transporte. Eso puede complicar la meta de inflación del Banco Central de Chile y reavivar debates sobre subsidios, reservas estratégicas y medidas fiscales para paliar el impacto en hogares y empresas.

La situación sigue siendo incierta. Trump anunció en comunicados previos que decidirá sobre acciones contra Irán en 10 a 15 días, un calendario que mantiene a los mercados pendientes de cualquier escalada. En lo inmediato, los inversionistas y los gobiernos de la región vigilarán la evolución del conflicto, la continuidad del flujo por el Estrecho de Ormuz y cualquier anuncio sobre recortes de producción o liberaciones de reservas estratégicas que puedan moderar los precios.