Rod Stewart, el músico que construyó una de las carreras más longevas del rock británico, vivió una noche de incertidumbre en West Valley City, Utah. Durante su actuación en el Utah First Credit Union Amphitheatre, el cantante de 81 años debió ser asistido con un tanque de oxígeno en plena presentación, tras mostrar visibles señales de dificultad respiratoria ante su audiencia.
Las imágenes del momento circularon rápidamente por redes sociales: Stewart encorvado sobre el escenario, con movimientos más lentos y cautelosos que de costumbre, recibiendo asistencia de personal de salud mientras el show continuaba. Terminó buena parte de la noche sentado, sin interrumpir la función.
Las causas del episodio no se han explicado de manera oficial. La teoría más difundida entre quienes estuvieron en el recinto señala a la altitud como factor determinante: West Valley City se ubica a 1.130 metros sobre el nivel del mar, una altura que puede comprometer la capacidad pulmonar, sobre todo durante el esfuerzo vocal sostenido que exige un concierto de rock.
El episodio reabre una conversación que el mundo de la música popular lleva años evitando: la de los cuerpos que envejecen sobre escenarios diseñados para la energía y el despliegue físico. Stewart, que cumplió 81 años el 10 de enero pasado, es uno de los últimos grandes iconos del rock clásico que mantiene una agenda de presentaciones en vivo. Su voz, marcada por décadas de uso y una batalla contra el cáncer de tiroides que enfrentó a comienzos de los años 2000, sigue siendo el centro de cada show.
Hasta el cierre de esta nota, el equipo del músico no había emitido declaraciones sobre su estado de salud.