En enero, las exportaciones pesqueras de la Región del Biobío aumentaron un 58% interanual, totalizando US$92 millones, de los cuales US$63 millones provinieron del jurel, según los datos del sector para ese mes. El dinamismo regional se inscribe en un alza nacional del rubro, que en conjunto alcanzó US$954 millones, con un crecimiento del 14% respecto a enero de 2025.

El salto del jurel no fue casual. La menor oferta de pelágicos en el hemisferio norte, por reducciones de cuotas y problemas de sostenibilidad en pesquerías competidoras como la caballa (mackerel) y el herring, abrió un vacío en mercados externos que la Región del Biobío logró ocupar. Estas especies perdieron la certificación del Marine Stewardship Council, la organización internacional que entrega la certificación de sostenibilidad pesquera, lo que restringió la oferta disponible para consumo humano en mercados exigentes.

Germán Naranjo Maldini, gerente comercial de Landes, interpreta el fenómeno como el comienzo de "un nuevo ciclo para el jurel chileno". "Desde 2026, el hemisferio norte enfrenta una severa crisis en pesquerías competidoras; eso está elevando la demanda por nuestro jurel", explicó. En la misma línea, Felipe Serpell, gerente comercial de Pesca de Blumar, señaló que los mejores precios responden a "una tendencia más estructural por menores cuotas y capturas globales de otros pelágicos", y que las buenas cifras de diciembre contribuyeron a las cifras de enero.

Aunque el salmón y la trucha siguen siendo la base del sector, aportando alrededor del 75% del valor exportado, la explosión del jurel —que a nivel país registró un aumento de 112,5% en despachos— reconfigura las rutas comerciales. África Occidental emergió como el principal destino para el jurel de la octava región, y varias empresas locales ya negocian su ingreso estratégico en mercados como Japón para cubrir demanda de consumo humano.

Para las comunidades costeras del Biobío, este reimpulso tiene doble filo: abre oportunidades económicas y de empleo, pero también requiere vigilancia sobre la sostenibilidad de las capturas y la gestión de cuotas. La industria destaca la necesidad de mantener eficiencia operativa y trazabilidad para sostener el acceso a mercados internacionales exigentes.

El panorama para los próximos meses dependerá de cómo evolucione la oferta global de pelágicos y de las decisiones regulatorias sobre cuotas y certificaciones. Si la demanda desde África Occidental y Asia se consolida, la pesca del jurel podría convertirse en un eje renovado de la economía pesquera del Biobío, con efectos directos en la organización productiva y la vida diaria de sus localidades costeras.