Voces del mundo económico rechazaron de plano el diagnóstico de «emergencia fiscal» que instaló el presidente electo José Antonio Kast desde la Oficina del Presidente Electo, tras aludir al informe de la Dirección de Presupuestos (Dipres) del cuarto trimestre de 2025. El economista y exministro de Planificación durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Roberto Pizarro Hofer, fue rotundo: "No hay ninguna emergencia fiscal", y pidió distinguir entre las distintas medidas de déficit.

El núcleo de la disputa son dos cifras que aparecen en el debate público. El informe de la Dipres consignó un déficit estructural de 3,55% del PIB, número que el equipo de Kast ha usado para justificar la idea de un gobierno de emergencia. En respuesta, Pizarro explicó que esa cifra corresponde a una medición que ajusta ingresos por el precio del cobre y por el ciclo económico, y dijo que la lectura relevante para el cierre del año es otra: según su cálculo, el déficit efectivo fue de 2,8% del PIB.

Claudio Alvarado, futuro ministro del Interior, sostuvo desde el entorno del presidente electo que el gobierno saliente mantuvo "conscientemente una presión de gasto público" para explicar la desviación. Economistas consultados por este medio, entre ellos Mauricio Pardo Meza, coincidieron en que hubo desviaciones respecto a lo presupuestado, pero relativizaron su alcance. Pardo afirmó que la desviación no constituye un golpe a la macroeconomía ni un desencadenante de crisis social o económica inmediata.

La discusión técnica tiene raíces prácticas en la forma en que Chile diseña sus cuentas públicas. La medición estructural, habitual en la política fiscal chilena, busca suavizar la influencia de ingresos transitorios, como los derivados del cobre, y del ciclo económico. Esa metodología puede mostrar mayores brechas estructurales en años de precios del cobre más bajos o de ingresos excepcionales. En cambio, el déficit efectivo contabiliza lo que realmente ingresó y se gastó en el periodo, lo que según Pizarro y otros economistas ofrece una visión más inmediata de las finanzas públicas.

Para poner el cuadro en perspectiva histórica, Pizarro recordó que cuando Gabriel Boric asumió en 2022 recibió, según su lectura, un déficit efectivo de 7,2% del PIB, bajo la administración del expresidente Sebastián Piñera. Esa comparación ha sido utilizada por críticos y defensores para matizar la queja sobre la supuesta herencia fiscal.

El cruce entre el equipo del presidente electo y académicos marca el inicio de lo que será un debate público y técnico durante las próximas semanas, cuando el nuevo gobierno presente sus prioridades presupuestarias y explique si adoptará medidas de ajuste inmediatas. La Dipres es la fuente formal de las cifras citadas, y tanto el ministerio de Hacienda como el equipo económico de Kast deberán explicar ante el país cuál será la hoja de ruta fiscal en los primeros meses del gobierno.