El papa León XIV, de 71 años, salió este sábado del Policlínico Gemelli de Roma y volvió al Vaticano. Había pasado cuatro días hospitalizado tras una cirugía en la que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho por un adenocarcinoma pulmonar.
Los médicos Luigi Carbone, director de Salud e Higiene de la Gobernación del Vaticano, y Stefano Margaritora, jefe del equipo de cirugía torácica, lo declararon apto para el alta. Se basaron en los análisis de sangre, una radiografía de tórax tomada en la mañana y la evaluación de su estado clínico, según informaron Vatican News y la agencia AFP.
La operación duró 90 minutos y se hizo el martes. El Vaticano la calificó de exitosa y sin complicaciones, y los médicos explicaron que buscaba garantizar una resección radical del tumor, es decir, sacarlo por completo. El nódulo se había detectado días antes en lo que la Santa Sede describió como controles rutinarios.
El propio pontífice anunció la operación el domingo anterior desde el balcón de la Plaza de San Pedro. Dijo entonces que el nódulo estaba "contenido" y se había detectado "en una fase muy temprana". En ese momento no se sabía que era cáncer. El análisis del tejido extirpado lo confirmó después.
Según la Sociedad Torácica de Estados Unidos, citada por BBC News Mundo, menos del 5% de los nódulos pulmonares resultan ser cancerosos. El riesgo aumenta con la edad, el tamaño del nódulo y factores como el tabaquismo.
El adenocarcinoma es el tipo de cáncer de pulmón más frecuente, explicó a La Tercera el doctor José Miguel Clavero, cirujano de tórax de la Clínica Universidad de los Andes. Se origina en las células de los pulmones que producen mucosidad.
El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo. Según Clavero, cerca del 75% de los cánceres de pulmón aparecen en personas fumadoras. Sin embargo, el especialista advierte que en los últimos años ha aumentado el número de personas diagnosticadas que nunca han fumado, sobre todo con adenocarcinoma.
Entre otros factores que pueden influir, el médico menciona la exposición al radón, un gas radiactivo presente de forma natural en distintos lugares, además del arsénico y otros contaminantes. "Pese a ello, el tabaquismo continúa siendo el factor de riesgo más importante", afirmó.
La principal dificultad de este cáncer es que suele no dar síntomas en sus primeras etapas. Muchas veces las señales aparecen cuando la enfermedad ya está avanzada o se extendió a otros órganos. Clavero recomienda consultar ante tos persistente, fiebre sin causa clara o dolor en el pecho.
El pronóstico depende de la etapa del diagnóstico. Cuando el tumor mide menos de tres centímetros y no compromete los ganglios linfáticos, se considera etapa I y podría curarse con cirugía. Si hay compromiso ganglionar o metástasis, se requieren tratamientos adicionales.
En casos avanzados se usan quimioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas. Una biopsia permite buscar mutaciones del tumor, como EGFR, ALK, ROS1 o RET. Si están presentes, existen fármacos dirigidos, muchos orales y con menos efectos secundarios que la quimioterapia tradicional. Si no aparecen, se evalúa la proteína PD-L1 para orientar el uso de inmunoterapia.
Las fuentes no han informado si el papa necesitará tratamientos posteriores a la cirugía. Por ahora canceló sus audiencias hasta el 20 de octubre, y hay dudas sobre su gira a Argentina, Uruguay y Perú, prevista entre el 6 y el 17 de noviembre. Este domingo rezará el Ángelus desde la ventana del apartamento papal.





