Tras la revocación de visas a tres funcionarios del gobierno chileno por parte de Estados Unidos, el excanciller Ignacio Walker cuestionó la asistencia del presidente electo José Antonio Kast a la cumbre Shield of the Americas en Washington, prevista para el 7 de marzo. Walker advirtió que la cita podría obligar al nuevo gobierno a definirse frente a la presión estadounidense.
Walker, que fue ministro de Relaciones Exteriores de Chile, dijo que la sanción de Estados Unidos enviaba un mensaje claro y que la delegación chilena debía decidir si actúa en defensa de los intereses y la soberanía del país. Según Walker, existe el riesgo de que la reunión se transforme en un gesto de sumisión frente a la política exterior de Donald Trump, quien promueve la consigna "America first" o Estados Unidos primero.
El exministro señaló además la paradoja que enfrenta el próximo gobierno: por un lado, la señal política de Washington con la revocación de visas; por otro, la necesidad de Chile, como economía abierta, de mantener condiciones para la inversión extranjera. Walker recordó que hay trámites pendientes respecto a un proyecto vinculado a empresas chinas y que incluso falta un informe de las Fuerzas Armadas de Chile, según sus palabras.
La cumbre Shield of the Americas reunirá a presidentes y líderes regionales, entre ellos Javier Milei, presidente de Argentina; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; Santiago Peña, presidente de Paraguay; y Rodrigo Paz, presidente de Bolivia. El encuentro, además, podría ser el escenario de una primera reunión bilateral entre Donald Trump, ex presidente y candidato estadounidense, y José Antonio Kast, presidente electo de Chile.
No hubo hasta ahora una reacción pública del equipo del presidente electo José Antonio Kast sobre las advertencias de Walker ni sobre las implicancias diplomáticas de la sanción estadounidense. Desde la mirada del exministro, la decisión que adopte Kast sobre acudir a la cumbre o sobre cómo manejar la relación con China será un primer indicio del rumbo exterior del nuevo gobierno.
En términos geopolíticos, la disputa refleja tensiones más amplias entre Estados Unidos y China por influencia en la región, en un momento de creciente multipolaridad. Para Chile, la discusión es práctica: implica decidir cómo compatibilizar la dependencia de mercados y capitales extranjeros con presiones políticas de aliados estratégicos. La elección de Quito o Washington como referencia estratégica tendrá efectos en inversiones, seguridad y en la percepción internacional del país.
El próximo paso concreto es la cumbre del 7 de marzo en Washington y la eventual reunión entre Trump y Kast, eventos que podrán clarificar si la administración entrante imprime una política exterior más alineada con Estados Unidos o si busca mantener una línea de autonomía y apertura hacia actores como China. Mientras tanto, el debate político en Chile sobre soberanía, comercio y seguridad internacional promete intensificarse en las próximas semanas.
