La Oficina del Presidente Electo (OPE) confirmó que José Antonio Kast, junto a Francisco Pérez, quien será su ministro de Relaciones Exteriores, participará el 7 de marzo en la cumbre denominada Shield of the Americas en Miami, organizada por Donald Trump, dos días antes del cambio de mando. La invitación oficial, que circuló en redes sociales de algunos mandatarios invitados, sitúa la reunión en el Trump National Doral Miami.
La cita busca tratar la llamada “interferencia extranjera en el hemisferio” y otros temas de seguridad y prosperidad regionales. En la invitación se lee que “el Presidente de los Estados Unidos invita al jefe de Estado o jefe de Gobierno a la Shield of the Americas Summit”, texto que fue compartido públicamente por líderes asistentes. Entre quienes acudirán están Javier Milei, presidente de Argentina; Rodrigo Paz, presidente de Bolivia; Santiago Peña, presidente de Paraguay; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; y Daniel Noboa, presidente de Ecuador.
El viaje ocurre en medio de un choque diplomático entre Santiago y Washington por un proyecto de cable submarino que conectaría a Chile con China. Estados Unidos negó la visa al ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, y a otros dos altos funcionarios, medida que el gobierno chino calificó como una interferencia en los intereses chilenos. Desde la OPE sostienen que la agenda de Kast a Estados Unidos estaba programada desde inicios de febrero.
El conflicto por el cable mezcla preocupaciones de seguridad digital, geopolítica y soberanía tecnológica. Washington ha aumentado su presión sobre infraestructuras críticas en la región ante la competencia estratégica con Beijing, y la cumbre busca posicionar a países del hemisferio en torno a esos riesgos. Para China, la reacción estadounidense se interpreta como una maniobra para limitar la presencia tecnológica china en Latinoamérica; la Embajada de China en Santiago ha expresado su rechazo a sanciones que, según esa representación, afectan los intereses nacionales de Chile.
En el plano práctico, un proyecto de cable submarino implica decisiones sobre quién controla enrutamiento de datos, mantenimiento y proveedores, y tiene impacto directo en la conectividad internacional de empresas y servicios chilenos. La tensión bilateral puede complicar inversiones y acuerdos tecnológicos, además de poner en el centro del debate público la definición de prioridades de política exterior para el gobierno entrante.
La asistencia de Kast a una cumbre promovida por Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos, puede apuntar a una búsqueda de respaldo hemisférico frente a China, o a la intención de marcar distancia respecto de la administración saliente. De concretarse, será una de las primeras señales de la orientación internacional del nuevo gobierno y de cómo Chile quiere negociar su espacio entre la polarización Washington-Beijing.
En los próximos días habrá que ver si en Miami la delegación chilena eleva la discusión sobre el cable, si el tema se centra en reglas para proteger infraestructuras digitales, o si predomina una agenda más amplia de seguridad regional. Para Chile, la cumbre ofrece tanto una oportunidad para clarificar su posición como un riesgo de tensar relaciones comerciales y tecnológicas con alguno de los dos polos globales.
