El gobierno de José Antonio Kast decidió pausar la implementación de los Sistemas Locales de Educación Pública (SLEP), el modelo diseñado para reemplazar la administración municipal de los colegios chilenos. La medida vino acompañada de recortes presupuestarios en varias líneas del sector educativo, lo que generó críticas de sectores que sostenían que el proceso mostraba señales concretas de mejora.
Según publicó CIPER, el Ministerio de Educación, siguiendo directrices del Ministerio de Hacienda, redujo en forma importante los recursos destinados a infraestructura escolar y al Fondo de Apoyo a la Educación Pública (FAEP). También se recortaron los fondos para los Liceos Bicentenario, programa emblemático del segundo gobierno de Sebastián Piñera. Lo llamativo para los críticos es que los parlamentarios de derecha, que defendieron con vehemencia esa iniciativa cuando el gobierno de Gabriel Boric intentó reducirle fondos, guardaron silencio ante los recortes del actual Ejecutivo.
Para entender el trasfondo del debate, hay que remontarse a 1981, cuando la dictadura de Augusto Pinochet inició una reforma estructural del sistema educacional. Entre ese año y 1983, prácticamente todos los establecimientos escolares del país fueron traspasados desde el Estado central a los municipios, financiados a través de un subsidio por estudiante que se mantiene vigente hasta hoy.
El traspaso se hizo sin experiencia previa relevante de los municipios en educación y sin evaluación durante el proceso. El resultado fue predecible: en 1986, el mismo régimen tuvo que inyectar recursos de emergencia porque el sistema estaba quebrado. El aporte público a la educación escolar cayó un 24% real durante la década de los '80, perjudicando las remuneraciones del personal docente, la infraestructura de los colegios y la calidad de enseñanza de generaciones enteras de estudiantes.
Los SLEP nacieron precisamente para superar ese legado, buscando profesionalizar la gestión educacional y sacarla de la lógica municipal. La crítica que recoge CIPER apunta a que suspender el proceso ahora, cuando empiezan a verse resultados en matrícula y rendimiento, repite el error histórico de interrumpir una transformación antes de que madure. El texto atribuye la pausa a razones ideológicas antes que técnicas.
Los recortes afectan fondos de infraestructura escolar, el FAEP y los Liceos Bicentenario, tres líneas presupuestarias que en conjunto determinan las condiciones materiales en que operan miles de establecimientos de educación pública en Chile.
