La última edición del CEO Outlook – Insurance de KPMG, la firma de auditoría y consultoría, muestra que los líderes del sector asegurador a nivel global mantienen una confianza notable en el crecimiento futuro, pese a un entorno económico complejo y mayor presión regulatoria.
El estudio detalla las expectativas concretas de los ejecutivos. 82% de los CEOs (chief executive officers, o directores ejecutivos) dijo sentirse confiado respecto del crecimiento de su propia compañía, y 78% mantiene una visión positiva sobre el desempeño de la industria en su conjunto. En cuanto a resultados, 41% de los ejecutivos espera que las utilidades suban entre 2,5% y 4,9% en los próximos tres años, y un 15% anticipa incrementos mayores. Para ponerlo en términos sencillos, hablamos de más de 8 de cada 10 jefes que ven oportunidades de expansión, no solo supervivencia.
La tecnología aparece como motor clave de esa confianza. La inteligencia artificial, o IA, es prioridad de inversión para 73% de los CEOs, y 67% calcula que verá retornos en un plazo de uno a tres años. Muchas compañías planean dedicar entre 10% y 20% de su presupuesto a iniciativas de IA, con foco en optimizar procesos, gestionar siniestros, mejorar el análisis de riesgos y la experiencia de los clientes. Es decir, la IA se entiende como la herramienta para automatizar tareas repetitivas y tomar decisiones más rápidas, algo así como pasar de hacer trámites a mano a tener una app que los haga por ti.
Pero el avance digital trae amenazas. 83% de los CEOs identifica al cibercrimen, o ataques informáticos, como la principal amenaza para el crecimiento organizacional. La mayor conectividad y la sofisticación de los ataques hacen que la inversión en seguridad deje de ser opcional y pase a ser condición para sostener la confianza de clientes y mercados.
Miguel Mena, managing director de Financial Risk Management de KPMG Chile, enfatiza esta relación entre tecnología y riesgo. "La inteligencia artificial está transformando el modelo operativo de las aseguradoras pudiendo incluso ejecutar procesos complejos de punta a punta, pero su implementación debe ir acompañada de sólidos estándares de gobernanza y trazabilidad, con un fuerte foco en ciberseguridad y gestión de riesgos", dijo Mena. En otras palabras, no sirve tener herramientas potentes si no se blindan contra fallos y ataques.
Para el mercado chileno, esto tiene dos implicancias claras. Primero, las aseguradoras locales que busquen competir deberán acelerar inversiones en IA y en modernizar operaciones para mantener eficiencia y servicio. Segundo, la exigencia regulatoria y las necesidades de gobernanza en ciberseguridad podrían subir, lo que se traducirá en mayores costos operacionales y en cambios en los requisitos de cumplimiento para compañías y corredores.
La perspectiva final del informe es pragmática: hay optimismo sobre crecimiento, pero condicionado. El sector puede expandirse si integra tecnología de forma segura y transparente; si no, el mismo proceso de digitalización podría convertirse en el factor que frene ese crecimiento. Para los próximos meses, habrá que mirar con atención cuánto destinan las aseguradoras a seguridad y gobernanza, y cómo reguladores y mercados miden esos avances.
