Economistas chilenos proyectan subidas en el precio de las bencinas durante esta semana y hacia fines de marzo, vinculadas al conflicto entre EE.UU. y sus aliados e Irán en Medio Oriente, que escaló durante el fin de semana.

El principal canal de transmisión es el precio del petróleo, que ya reaccionó al alza. Los referentes internacionales Brent y WTI son indicadores del precio del crudo, y en las últimas sesiones mostraron aumentos, presionando los costos de importación de combustibles. Nathan Pincheira, economista jefe de Fynsa, advierte que "el canal de contagio hacia precios podría venir de dos fuentes: precio del petróleo, al verse afectada la oferta, pero también tipo de cambio", y añade que por ahora es difícil cuantificar el efecto.

Jorge Hermann, economista de Hermann Consultores, entrega cifras concretas sobre el impacto en surtidores: estima que la gasolina subirá cerca de $20 este jueves, y que a fines de marzo podría aumentar otros $25, reflejando el efecto acumulado del conflicto en los mercados internacionales. Hermann señala además el rol del Mepco, el mecanismo que ajusta periódicamente los precios internos de los combustibles, que suele limitar los incrementos a tope cada tres semanas.

En términos macro, la inflación anual en Chile está en 2,8%. Las perspectivas recientes apuntaban a que se mantendría en torno a 3% durante buena parte de 2026, lo que sería un reanclaje de la inflación hacia la meta del Banco Central de Chile, el banco central chileno. El artículo original no entrega un dato anterior inmediato para comparar la cifra de 2,8%, por lo que la magnitud del cambio relativo no puede calcularse aquí con precisión.

Para el bolsillo, si tienes auto o dependes del transporte privado, esto se traduce en un aumento directo en el gasto en bencina en las próximas semanas. El efecto sobre la inflación general, dicen los expertos, dependerá de cuánto se prolongue el conflicto y de la reacción del tipo de cambio y otras variables globales; en el corto plazo estiman que el impacto será acotado, pero no nulo.

Si la tensión en Medio Oriente se mantiene o escala, las presiones sobre el precio del petróleo y el tipo de cambio podrían amplificar los efectos y obligar a revisar proyecciones macroeconómicas. Si el choque es transitorio, los efectos deberían quedar contenidos y la trayectoria de la inflación chilena volvería a alinearse con lo esperado por el mercado y el Banco Central.