La Oficina del Presidente Electo (OPE) confirmó que José Antonio Kast, presidente electo de Chile, recibió la invitación el 16 de febrero y que viajará el 7 de marzo para participar en la cumbre llamada Shield of the Americas, convocada por el expresidente de Estados Unidos Donald Trump. La cita reunirá a mandatarios y líderes regionales y podría ofrecer el primer encuentro bilateral entre Trump y Kast.
Según el comunicado de la OPE, al encuentro acudirán el futuro ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna; el próximo director estratégico de Comunicación y Contenidos de la Presidencia, Cristián Valenzuela; el asesor internacional Eitan Bloch; la jefa de prensa María Paz Fadel; el jefe de asesores del Segundo Piso Alejandro Irarrázaval; y la jefa de gabinete Catalina Ugarte. La OPE explicó que los temas a tratar incluyen "el avance del crimen organizado y el terrorismo, la inmigración ilegal masiva y la interferencia extranjera en el hemisferio global".
La participación de Kast se produce en medio de una tensión diplomática entre Washington y La Moneda tras la revocación de visas por parte de Estados Unidos a tres autoridades del gobierno del presidente Gabriel Boric, medida vinculada al proyecto de un cable submarino con China. Parlamentarios que integran la Comisión de Relaciones Exteriores de ambas cámaras siguen la situación con atención y piden claridad sobre los efectos para la cooperación bilateral.
En la convocatoria aparecen, según los organizadores, mandatarios como Santiago Peña, presidente de Paraguay; Javier Milei, presidente de Argentina; y Nayib Bukele, presidente de El Salvador. En la lista también figura el nombre Rodrigo Paz, aunque la OPE no precisó el cargo con el que fue mencionado. El presidente electo del Partido Republicano, Arturo Squella, valoró la asistencia como "una gran oportunidad para reunirse con mandatarios de países que atraviesan amenazas similares a la nuestra, particularmente del crimen organizado".
Históricamente, las relaciones entre Chile y Estados Unidos han alternado cooperación en materias de seguridad y comercio con episodios de fricción sobre inversiones y alineamientos geopolíticos. En ese contexto, la cumbre ofrece a Kast visibilidad internacional y la posibilidad de tejer apoyos en la región. Sin embargo, la participación también arriesga profundizar el punto de tensión con Washington sobre temas tecnológicos y de seguridad, áreas en las que la confianza mutua tiene implicancias prácticas para la economía y la inversión.
Para el ciudadano común, las decisiones que surjan de estas tensiones pueden traducirse en cambios en acuerdos de cooperación, en el flujo de inversiones y en la coordinación en materia de fronteras y seguridad. En los próximos días será clave conocer si hay una bilateral formal entre Kast y Trump, las señales que envíen Estados Unidos y el gobierno saliente de Gabriel Boric, y las medidas que adopte el nuevo gobierno para gestionar la relación con Washington.
