Las agrupaciones del mundo PyME se dividen tras los anuncios del Presidente José Antonio Kast, en el marco de su plan de reconstrucción nacional y desarrollo económico. La situación quedó clara cuando, la mañana del miércoles, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, recibió a representantes de la Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conapyme); la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech); Multigremial Nacional y la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), para anticiparles el contenido de la propuesta. La cita, a puertas cerradas, se dio en Teatinos 120, y el tono fue mixto en cuanto a expectativas.

En la reunión, el secretario de Estado presentó el plan como un punto de partida, y el presidente de Asech, Jorge Welch, lo describió como “un buen punto de partida”, añadiendo que en estas reuniones agradecen haber sido citados para entender qué se discutiría. Welch defendió medidas como la rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, que, a su juicio, son herramientas para promover el crecimiento y, por ello, calificó el plan como un “corrientazo a la economía”. Por su parte, Multigremial Nacional, liderada por Juan Pablo Swett, valoró la intención de escuchar a las PYME, pero fue más crítico con lo presentado. Swett afirmó que “los platos rotos los van a terminar pagando las PYME”, al referirse a un alza gradual del impuesto para el sector.

Según la propuesta, el impuesto de las PYME aumentaría de forma gradual a partir de 2028, con un incremento que inicia en 12,5%, avanza a 15% y alcanza 25% en 2029, como parte de una ley aprobada el año pasado para normalizar la tributación de las pequeñas empresas, la cual había sido rebajada durante la pandemia. A la salida de la reunión, Quiroz habría señalado que ese artículo no se tocaría en el nuevo proyecto, lo que encendió la molestia de representantes del sector, que consideraron que esa promesa no correspondía a lo conversado en otros encuentros. Este cruce de mensajes ilustra la brecha entre la voluntad oficial de escuchar a las PyME y las preocupaciones manifestadas por los gremios sobre el costo final para sus negocios.

El debate se desarrolla en un momento en que otros movimientos y artículos relacionados muestran un pulso internacional de reglas y normas, pero la atención sigue centrada en Chile, donde las PYME piden claridad y garantías para no perder competitividad frente a cambios que afectarán su rentabilidad. En ese contexto, los actores señalan la necesidad de avanzar con negociaciones más detalladas para evitar que las medidas terminen asfixiando a quienes generan la mayor parte del empleo en el país. Con puertas abiertas y plazos por definir, el próximo movimiento dependerá de cuán dispuestos estén el gobierno y los gremios a acordar un camino viable para la micro, la pequeña y la mediana empresa.