El presidente José Antonio Kast partirá el próximo lunes a Argentina, iniciando su primera visita oficial al exterior desde que asumió la jefatura del Estado el 11 de marzo. Es tradición que los presidentes chilenos consigan su primer viaje oficial al país vecino, protocolo que también respetó su predecesor, Gabriel Boric, quien fue a Buenos Aires aproximadamente un mes después de tomar el cargo. Según fuentes cercanas al Palacio de La Moneda consultadas por la agencia EFE, la visita se enmarca en un tono de sintonía y buenas relaciones con el presidente argentino, Javier Milei. Entre los objetivos principales se encuentran estrechar la colaboración económica, energética y judicial entre ambos gobiernos, así como compartir visiones sobre cuestiones regionales e internacionales. Kast y Milei, que proceden de un mismo tronco ideológico, ya compartieron un diálogo bilateral en el marco de la reunión de líderes latinoamericanos de derecha convocada por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 7 de marzo pasado, y se saludaron efusivamente en la ceremonia de cambio de mando en el Congreso, donde Milei fue uno de los invitados especiales. El anuncio del viaje coincidió con una misa en honor del senador ultraconservador Jaime Guzmán, fundador de la Unión Democrática Independiente, partido histórico vinculado a la familia Kast. Igual coincidió con la noticia sobre la supuesta captura fallida de Galvarino Apablaza, señalado como autor intelectual del asesinato de Guzmán, quien reside en Argentina desde 1994. La extradición de Apablaza es una promesa que Kast ha planteado y ha tratado con Milei, quien le habría ofrecido su apoyo. “Hoy, efectivamente, 1 de abril, se cumplen 35 años de su asesinato,” afirmó la ministra de la Secretaría General de la Presidencia, Mara Sedini, en un portavoz que volvió a generar controversia al señalar condena cuando los antecedentes judiciales no constan como condena. Este marco de declaraciones, sin duda, añade complejidad a la conversación que se adelantará en Buenos Aires. La visita se plantea como un movimiento estratégico para reforzar la agenda bilateral en un momento de reconfiguración regional y ante un Chile que busca, más que nunca, claridad en su relación con Argentina y un marco de cooperación más sólido en áreas sensibles como energía y comercio. Analistas señalan que el viaje podría dar impulso a una alianza regional orientada a proyectos conjuntos, infraestructura y cooperación judicial, en un contexto regional marcado por la polarización y la búsqueda de alianzas en un tablero político latinoamericano dominado por cambios rápidos.