La Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) difundió la grabación del VAR (arbitraje asistido por video) del partido entre Deportes La Serena y Universidad de Concepción, correspondiente a la cuarta fecha, y respaldó el trazado de líneas que culminó con la anulación del tanto que habría dejado el marcador 2-1 a favor de La Serena.
En su explicación oficial, la ANFP explicó que el terreno de juego estaba “correctamente trackeado”, es decir, que se realizaron los puntos de referencia necesarios para calibrar la perspectiva del trazado de líneas, pese a que en un primer monitoreo la imagen mostró una aparente desalineación de la portería. El organismo añadió que el equipo arbitral congeló la imagen en el momento del pase para ubicar las líneas de fuera de juego, procedimiento que según la ANFP fue aplicado de forma adecuada.
La decisión generó sendos comunicados del plantel y del club Deportes La Serena reclamando por el arbitraje, y la ANFP justificó la publicación de la grabación como parte de la misma política de transparencia usada tras otros encuentros de la cuarta fecha. El video permite ver el proceso técnico de calibración y la selección de puntos de referencia, aunque la percepción pública quedó marcada por la diferencia entre la primera visualización y el resultado final del análisis.
Desde el punto de vista técnico, el foco está en la calibración de la cámara y en la elección de los puntos de referencia para proyectar las líneas de fuera de juego. Una portería que aparezca desalineada en una toma previa puede alimentar dudas, porque el desplazamiento de apenas centímetros en la proyección altera si un cuerpo está adelantado o no. La ANFP sostiene que, pese a esa primera imagen, los parámetros usados en la congelación y trazado eran correctos y por eso se mantuvo la anulación.
La consecuencia inmediata es deportiva y reputacional: la anulación frenó lo que habría sido un empate para La Serena y encendió el debate sobre la consistencia del VAR en el torneo chileno. A futuro, la situación refuerza la necesidad de protocolos más claros sobre la calibración de cámaras, la documentación pública de los criterios técnicos usados y, si corresponde, auditorías independientes que reduzcan la sensación de opacidad y resguarden la confianza de clubes y aficionados.
