El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, confirmó este viernes que su permiso de entrada a Estados Unidos fue anulado por ese país, y que figura entre una de las tres autoridades sancionadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, el organismo equivalente al ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.
La sanción, según la nota oficial del Departamento de Estado, acusa a Muñoz y a otros dos funcionarios de la cartera de haber apoyado acciones que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y erosionaron la seguridad regional. En un video, Muñoz dijo sentirse afectado y explicó que le informaron "de que mi visa para ingresar a Estados Unidos ha sido revocada", expresión que calificó como una medida que lamenta profundamente.
El ministro defendió además la gestión del ministerio en materia de conectividad, y recordó que en los últimos cuatro años la cartera ha impulsado iniciativas para mejorar el acceso digital en el país. Citó, en particular, un acuerdo con la empresa Google para cofinanciar un cable submarino entre la Región de Valparaíso y Sídney, que el propio ministro calificó como el primer cable submarino del Pacífico Sur en ese trazado. Muñoz añadió que Chile mantiene mecanismos de evaluación técnica, y que la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) no ha aprobado nuevos proyectos de esa naturaleza en los últimos meses.
Desde la narración técnica, la acusación del Departamento de Estado apunta al núcleo del debate entre seguridad y conectividad: países y empresas ofrecen inversión en infraestructura clave, pero las potencias pueden leer esas asociaciones como un riesgo geoestratégico. La respuesta pública de Muñoz enfatiza la neutralidad de la institucionalidad chilena, y su defensa se basa en la evaluación caso a caso de los proyectos, con foco en la soberanía y seguridad nacional.
En términos prácticos, la sanción y la visación afectan la percepción internacional sobre el clima de inversiones en telecomunicaciones en Chile. Podría generar cautela en socios internacionales y obligar al gobierno a reforzar protocolos de revisión de inversiones extranjeras en infraestructura crítica, sin que hasta ahora exista una reacción oficial detallada de la Cancillería. Queda por verse si la medida de Estados Unidos tendrá efectos concretos en los plazos o financiamiento de los proyectos mencionados.
La historia sigue abierta: el ministro expresa que la decisión le afecta también en lo personal por su vínculo con Estados Unidos, mientras el país deberá balancear el impulso a la conectividad digital con las preocupaciones de seguridad que motivaron la sanción.
