Un economista del Instituto Libertad advierte que el gobierno entrante debe ordenar una auditoría profunda para dimensionar correctamente el deterioro fiscal dejado por la administración saliente. La urgencia se explica por el tercer incumplimiento presupuestario consecutivo que generó cuestionamientos públicos sobre las cifras oficiales.

La propuesta clave es que la auditoría incluya al Consejo Fiscal Autónomo, el organismo independiente que evalúa la política fiscal en Chile, para garantizar rigor técnico y transparencia. También se solicita un informe único elaborado por Hacienda, la Dirección de Presupuestos (Dipres) y revisado por el Banco Central, el emisor del país, para evitar discrepancias entre cifras y versiones públicas.

¿Qué se debe auditar exactamente? Primero, la calidad de las proyecciones de ingresos estructurales, esto es, las estimaciones de recaudación que se esperan en condiciones normales. Segundo, los ajustes cíclicos, que son las correcciones por el ciclo económico. Tercero, determinar si el déficit es transitorio o permanente. Cuarto, la trayectoria de la deuda y los pasivos no evidentes, como garantías estatales y obligaciones previsionales. Explico: las garantías estatales son avales que podría tener que pagar el Estado si un tercero no cumple, y la deuda bruta es la suma total de lo que el Estado debe, sin descontar activos.

El autor pide poner el foco en la "sostenibilidad intertemporal", o sea, verificar si el Estado puede mantener gasto, ingresos y deuda en el tiempo sin caer en insolvencia. Una analogía simple: no sirve mirar solo el gasto del mes, hay que verificar si tu ingreso futuro alcanza para pagar la tarjeta de crédito y el crédito hipotecario juntos.

¿Por qué esto importa para la gente común? Si la auditoría muestra pasivos ocultos o un déficit estructural mayor al informado, la cuenta puede llegar en forma de: recortes de gasto social, aumento de impuestos, o presión al alza sobre las tasas de interés que encarecen créditos y hipotecas. También puede afectar la confianza de los mercados y el costo de financiamiento del Estado, lo que termina repercutiendo en el bolsillo de todos.

Medidas que sugiere priorizar de inmediato: 1) publicar un informe técnico único y público con supuestos y metodología; 2) cuantificar contingencias y clasificarlas por probabilidad e impacto; 3) definir medidas temporales de contención del gasto y alternativas de ingresos; 4) diseñar un plan fiscal plurianual que recupere credibilidad ante mercados y actores locales.

En perspectiva, la transparencia y el rigor técnico son la mejor vacuna contra un empeoramiento del escenario. Si la próxima administración actúa rápido y con datos claros, puede reducir el costo político y económico de las correcciones. Si no, el país arriesga pagar más caro por su financiamiento, como cuando una mala historia crediticia eleva la tasa que te cobran por un préstamo.