En 2020 Daniela Latorre Zlatar asumió la responsabilidad de la logística terrestre y portuaria de Teck Carmen de Andacollo, y desde entonces impulsa cambios que cuestionan la idea de que la minería es solo para hombres. Latorre es la jefa de Tráfico Puerto de la minera y habla de su experiencia dirigiendo equipos en faena y puerto.
La minería en Chile fue durante décadas un rubro predominantemente masculino, con culturas y horarios que dificultaban la incorporación femenina. Latorre cuenta que al llegar encontró espacio para aplicar una mirada distinta: no se trata solo de operar camiones o equipos, sino de coordinar procesos logísticos complejos que conectan terreno y puerto.
Su enfoque mezcla medidas prácticas y liderazgo humano. En Teck, dice, se trabaja desde la contratación y con apoyo constante en temas de respeto y diversidad. Latorre destaca el valor de las habilidades blandas, es decir, las competencias relacionadas con la comunicación, el manejo de equipos y el cuidado del clima laboral, que ayudan a aumentar el compromiso y la satisfacción. Estas competencias se traducen, según ella, en equipos más cohesionados y decisiones más robustas.
Un obstáculo que persiste es la conciliación entre vida laboral y familiar. La minería a menudo se desarrolla lejos de los hogares, y muchas mujeres se automarginan por no poder desplazarse o por responsabilidades de cuidado. Latorre reconoce esa barrera y señala que existe hoy mayor entendimiento y apoyo institucional, aunque el desafío no está resuelto.
¿Qué significa esto para quien piensa en la minería? Si tienes formación profesional y consideras trabajo en faena o en logística portuaria, hoy hay más políticas y liderazgos que facilitan la incorporación femenina, pero la realidad varía según la empresa y la ubicación. La experiencia de Teck Carmen de Andacollo muestra que combinar cambios en contratación con formación en respeto y diversidad puede abrir oportunidades concretas.
A futuro, la expansión real de la participación femenina dependerá de que más compañías adopten medidas que permitan conciliar cuidados y trabajo remoto o itinerante cuando sea posible, y de que se midan resultados con indicadores de diversidad. La historia de Latorre funciona como ejemplo práctico: no solo derriba un mito cultural, también señala pasos concretos que otras compañías pueden replicar para que la minería deje de ser una actividad “de unos pocos” y se transforme en un sector más diverso y eficiente.
