Este domingo 8 de marzo, miles de mujeres tomaron las calles de la capital y de Valparaíso para conmemorar el Día Internacional de la Mujer con marchas, intervenciones artísticas y concentraciones.

Las organizaciones feministas convocantes y buena parte de las manifestantes centraron su reclamo en la necesidad de proteger los avances en materia de equidad y en las políticas contra la violencia de género. En diversos carteles y consignas se advirtió sobre el eventual riesgo que, según las participantes, representaría el futuro Gobierno de José Antonio Kast, político chileno.

Las protestas combinaron momentos festivos con denuncia. Hubo performances, murales y microintervenciones en plazas y arterias principales, recursos que las colectivas utilizan para dar visibilidad a demandas que van desde la prevención de la violencia sexual hasta la reivindicación de la autonomía y los derechos laborales de las mujeres. La conmemoración recogió así una tradición de 8M que enlaza la memoria histórica con las tensiones políticas actuales.

En el trasfondo de las calles estuvo la preocupación por la continuidad de políticas públicas en género. Las manifestantes pidieron, de manera amplia y sin representantes únicos, que las conquistas cobradas en años recientes no sean retrocedidas por cambios en la administración estatal. Esa alerta política fue el eje que propusieron las diferentes agrupaciones que participaron en las movilizaciones.

La jornada también dejó imágenes de solidaridad intergeneracional, con jóvenes y mayores compartiendo espacio, y de cruces entre arte y activismo que buscan transformar la protesta en conversación pública. Queda por verse cómo estas voces influirán en la agenda estatal y en las decisiones del próximo período, y si los reclamos se traducirán en iniciativas legislativas o políticas concretas.

Las marchas de Santiago y Valparaíso son parte de una movilización regional que cada 8 de marzo remece la esfera pública y vuelve a poner sobre la mesa la relación entre cultura política, derechos y ciudadanía femenina.