El Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de enero registró una caída de -0,1% en doce meses, y Gonzalo Escobar, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello (UNAB), calificó el resultado como “un balde de agua fría” para las expectativas económicas.
El Imacec, que mide la evolución mensual de la producción del país, rompió una racha de crecimiento que se sostenía desde junio de 2024. Escobar dijo que, aunque el dato desestacionalizado muestra un alza de 0,2% respecto del mes anterior, la caída anual evidencia que la minería y la manufactura actuaron como un lastre que el consumo y los servicios no alcanzaron a compensar.
Para entender la magnitud, el economista recordó que las proyecciones optimistas esperaban cifras más cercanas al 1,5% en enero, por lo que el -0,1% resulta una sorpresa negativa. En lenguaje cotidiano, es como arrancar un auto y notar que el motor suena bajo, pese a que la cabina parece moverse con normalidad.
Escobar describió la economía como “a dos velocidades”, con comercio y servicios intentando sostener el dinamismo mientras minería y manufactura muestran debilidad, afectadas por una menor extracción de cobre y una industria con menor ritmo productivo. Además mencionó el efecto calendario de tener un día hábil menos, un detalle técnico que, en una economía que lucha por cada décima, puede marcar la diferencia.
El impacto inmediato, según el académico, es sobre el Banco Central de Chile, la institución encargada de la política monetaria. Escobar proyectó que este Imacec presiona a la entidad en su próxima Reunión de Política Monetaria, y que si la actividad no mejora en los próximos meses, habría que esperar recortes de tasa más agresivos para evitar que 2026 sea un año de crecimiento inercial. Explicando el término, la tasa de política monetaria es la herramienta que usa el Banco Central para encarecer o abaratar el crédito en la economía.
El diagnóstico externo ya se ha movido. Por ejemplo, el banco JPMorgan recortó su proyección del Producto Interno Bruto, o PIB, del primer trimestre de 3,5% a 3,0%, manteniendo una previsión de 2,7% para 2026. Esa revisión confirma que el mal dato de enero modifica expectativas tanto para mercados como para el sector público.
Para el Ministerio de Hacienda, el desafío será mostrar que la caída es un bache estadístico y no el inicio de una pérdida sostenida de dinamismo. Si no lo logra, los recortes de tasa podrían ser más rápidos y profundos, lo que tendría efectos directos en los créditos, las cuotas hipotecarias y el tipo de cambio.
En perspectiva, el Imacec de enero es una señal de fragilidad que obliga a seguir de cerca los próximos datos de actividad y la interpretación que haga el Banco Central en su próxima reunión. A la gente común, esto puede traducirse en cambios en el costo de los préstamos y en las expectativas de empleo y salarios durante los próximos trimestres.
