Carmen Soza del Río, abogada y directora ejecutiva de Ideas Republicanas, no aparece por ahora en la parrilla de nombres que el presidente electo José Antonio Kast presentará a La Moneda el 11 de marzo. La ausencia se confirma pese a que Soza fue la principal coordinadora del programa de gobierno y una figura presente en las giras del comando.
Según fuentes de la Oficina del Presidente Electo (OPE), Soza comenzó a perder protagonismo tras la primera vuelta, cuando la confección final de la estructura de gobierno pasó de su conducción compartida con el ingeniero comercial Sebastián Figueroa, a manos del coordinador general de la campaña Alejandro Irarrázaval. La OPE es la oficina encargada de la transición hacia el gobierno entrante. "Se sintió desplazada", dijo una fuente de la OPE sobre la reacción de Soza.
Alejandro Irarrázaval, ingeniero y cercano asesor de Kast desde la década de 1980, asumió el reclutamiento de nombres. Irarrázaval fue coordinador general de la campaña y será el director ejecutivo del Segundo Piso, la oficina de asesoría política directa del Presidente. La incorporación del abogado Pedro Lea-Plaza para armar las nóminas técnicas, incluyendo a los 12 jefes de servicio que el nuevo Presidente puede designar sin pasar por el sistema de Alta Dirección Pública (ADP), acentuó la pérdida de influencia de Soza y de Figueroa. El sistema de Alta Dirección Pública es el mecanismo público para concurso de cargos de alta administración.
Quien gana en este reordenamiento es el comando más cercano a Kast, encarnado por Irarrázaval y Lea-Plaza, que controlan reclutamientos y ubicaciones clave. Quien pierde es Soza, hasta ahora la articuladora del programa, y parte del equipo técnico que esperaba posiciones en la Segpres, Secretaría General de la Presidencia, o en el Segundo Piso. Sebastián Figueroa, ingeniero comercial y futuro subsecretario de Desarrollo Regional, también registró roces por la misma razón.
En perspectiva histórica, no es nuevo que los equipos de transición se reordenen según lealtades y cercanías personales. El control del Segundo Piso suele traducirse en poder real sobre prioridades administrativas y nombramientos. Para el ciudadano, el riesgo inmediato es que la concentración de decisiones en círculos estrechos derive en designaciones menos vinculadas a concursos públicos y más a afinidades políticas, lo que puede afectar la gestión de servicios y la continuidad técnica en ministerios.
Soza no ha emitido declaraciones públicas sobre su ausencia. A corto plazo, la definición final de la nómina y las designaciones del 11 de marzo dirán si su exclusión es definitiva o si se le reserva otro rol. En el comando, la disputa interna por quién arma las listas revela un primer desafío para la cohesión del nuevo gobierno y marca cómo se repartirán poder y responsabilidades en La Moneda.
