En el Santagiulia Arena de Milán, Italia, la final de hockey sobre hielo de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina terminó este domingo con la victoria de Estados Unidos sobre Canadá, tras un empate 1-1 en el tiempo regular y la definición en la prórroga. Fue un cierre emotivo para una edición que ya quedará marcada en cifras y escena pública, y que devolvió a los jugadores estadounidenses las lágrimas de un oro que no saboreaban desde hace 46 años.

El partido fue de alta intensidad, con fases de control del disco y mucha fricción física. Ambos equipos ofrecieron una defensa compacta que mantuvo el marcador apretado, y los porteros se convirtieron en protagonistas en los momentos clave. La prórroga se abrió a favor de la selección de Estados Unidos cuando, tras varios intentos por romper la cerrada estructura canadiense, encontraron un espacio para una jugada rápida que definió el encuentro. Los jugadores celebraron encima del hielo, evocando aquel 22 de febrero de 1980 cuando un equipo universitario estadounidense venció a la Unión Soviética, conocida como URSS, en el llamado milagro sobre el hielo.

La expectación fue máxima dentro y fuera de la cancha. Según fuentes de la organización, el duelo atrajo incluso la atención de figuras políticas internacionales; Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, llegó a barajar viajar a Milán para presenciar la final, aunque finalmente no lo hizo. El partido cerró una jornada que sirvió también para medir el impacto de unos Juegos diseñados en formato de varias sedes.

En lo organizativo, la cita deja datos concretos: compitieron 93 países, con tres naciones debutantes, Benín, Guinea-Bisáu y Emiratos Árabes Unidos, y 2.880 atletas inscritos, con un porcentaje récord de mujeres del 47%. La organización vendió 1,3 millones de entradas, equivalente al 88% del total de aforos. Al mismo tiempo, la realización de los Juegos enfrentó críticas por desbordes presupuestarios, impactos ambientales y obras de infraestructura que llegaron incompletas a la competición.

Tácticamente, la final mostró el valor de la disciplina defensiva y la gestión física en duelos de alto vértigo. Canadá apostó por cerrar los carriles interiores y forzar tiros desde lejos, mientras Estados Unidos esperó para lanzar contragolpes más verticales en los últimos minutos. La prórroga, más abierta por la búsqueda obligada del resultado, favoreció a la movilidad y a la velocidad en el último pase que definió el partido.

Además del oro estadounidense, estos Juegos dejaron momentos y debate: la imagen internacional de Milán y Cortina se reforzó, aunque la ciudad italiana también volvió a poner sobre la mesa problemas sociales, como el aumento de la desigualdad y, según registros locales, siete personas fallecidas por frío en Milan este invierno. La clausura se celebrará en el anfiteatro romano de Verona, en Italia, pocos minutos después del cierre competitivo.

Para el deporte global, la final confirma el peso mediático del hockey en climas invernales y la capacidad de los Juegos para atraer audiencias y debate. Para el deporte chileno, la expansión a 93 países y la presencia de debutantes muestran que el movimiento invernal crece a nivel mundial, lo que puede abrir oportunidades futuras para la participación y desarrollo regional. En lo inmediato, Estados Unidos recupera una cima que no alcanzaba desde 1980, y Canadá deberá revisar conceptos defensivos y ofensivos de cara al ciclo que viene.