La Corporación Nacional Forestal (Conaf) entregó un balance de la temporada en la Región del Biobío y advirtió que las condiciones que favorecen la propagación de incendios continuarán al menos hasta abril. La alerta llega tras un verano de temperaturas sobre los 30 grados, rachas de viento y acumulación de material combustible que mantienen activa la amenaza en zonas rurales y de interfaz urbano-rural.
En el informe, divulgado esta semana y citado por el diario El Sur de Concepción, Conaf reporta que la ocurrencia de incendios disminuyó un 22% en relación con la temporada anterior. Sin embargo, la extensión de los siniestros se disparó: la superficie afectada aumentó 1.041%, lo que equivale a más de 33.000 hectáreas quemadas. Esas cifras resumen la paradoja que viven muchas comunas de la región, con menos focos pero más grandes y destructivos.
Esteban Krause, director regional de la Corporación Nacional Forestal en Biobío, afirmó que la institución mantiene coordinación con empresas forestales, Carabineros, municipios y organizaciones comunitarias para sostener los patrullajes y las labores de prevención. “Seguimos trabajando en coordinación con las empresas, Carabineros, municipios y organizaciones para mantener los patrullajes, fortalecer la prevención y reforzar la responsabilidad individual. Los incendios no los hacen los bosques, los árboles ni los pastizales; los hacen las personas”, dijo Krause.
La autoridad subrayó la urgencia de medidas concretas en el territorio, especialmente la construcción y mantención de cortafuegos en sectores rurales y de interfaz. Krause enfatizó que “nunca es tarde para hacerlo, si es que no lo han hecho”, y llamó a la población a extremar cuidados en actividades al aire libre y en terrenos agrícolas que puedan generar chispas.
La situación en Biobío se inscribe en una temporada marcada por olas de calor localizadas y condiciones meteorológicas variables, que dificultan los esfuerzos de control. Conaf anunció que mantendrá las labores de fiscalización y los patrullajes en terreno, pero también advirtió que la reducción del riesgo dependerá de las acciones locales, la coordinación institucional y las lluvias que se pronostican en los próximos meses.
Para las comunidades afectadas, la prioridad inmediata es la mitigación y la reconstrucción de franjas cortafuegos que protejan viviendas y patrimonios rurales. A mediano plazo, el desafío será combinar prevención técnica y responsabilidad ciudadana para que episodios como los de esta temporada no se repitan con la misma virulencia.
