El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instruyó este miércoles a todas las agencias federales para que se preparen a actuar con rapidez en Venezuela, donde una serie de terremotos dejaron víctimas fatales. La oferta llegó acompañada de un giro en el lenguaje que no pasó inadvertido en la región.

"Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para ayudar. Los primeros informes no son buenos", escribió Trump, quien también llamó a los venezolanos "nuestros nuevos y grandes amigos". El número exacto de víctimas no estaba confirmado al momento de esta publicación.

La elección de palabras tiene un peso político considerable. Durante su primer mandato, Trump aplicó sanciones económicas severas contra el gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro y respaldó activamente a la oposición. Que hoy llame a Venezuela "nueva y gran amiga" contrasta de manera directa con ese historial y sugiere un reacomodo en la relación bilateral.

Venezuela tiene una historia sísmica activa. El norte del país, donde se concentra la mayor población, está expuesto a la actividad de la placa del Caribe, límite entre las placas tectónicas sudamericana y caribeña. Los detalles sobre la magnitud de los sismos y las zonas afectadas no estaban disponibles al cierre de esta nota.

Para la numerosa comunidad venezolana establecida en Chile, la situación tiene un impacto directo. Miles de familias mantienen vínculos con personas en Venezuela, y una catástrofe de esta escala genera inquietud entre quienes migraron a Chile durante los últimos años.

La respuesta del gobierno venezolano no se había producido al cierre de esta nota. Trump instruyó a las agencias a estar listas para actuar "con rapidez", sin precisar los mecanismos ni los montos de asistencia que Estados Unidos está dispuesto a ofrecer.