El ministro Carlos Montes cierra el 11 de marzo una trayectoria de 36 años en la función pública, 32 como parlamentario del Partido Socialista y cuatro como titular del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) en el gobierno del presidente Gabriel Boric. En una entrevista con La Tercera, dijo que dejará de trabajar en instituciones formales, pero que permanecerá vinculado a la política para dedicarse a la formación de dirigentes.

Montes reconoció dificultades en la respuesta a la reconstrucción posterior al megaincendio de Viña del Mar, una de las críticas más duras a su gestión. Explicó que el Minvu no solo ha tenido esa emergencia, sino que actualmente coordina 43 procesos de reconstrucción, 26 de los cuales fueron heredados de gobiernos anteriores, y que la magnitud exige una institucionalidad que, a su juicio, Chile aún no tiene.

En ese marco dijo que existe una propuesta para que el Ministerio del Interior articule una nueva ley vinculada a la creación del Ministerio de Seguridad Pública, pero que ese cambio estructural quedará para el próximo gobierno. También comentó que la experiencia le obligó a ajustar el enfoque frente a nuevas emergencias, y que en la respuesta a la catástrofe en la Región del Biobío se han orientado "las cosas de otra manera". Según Montes, el propio presidente Gabriel Boric le manifestó que "no estaba conforme" con algunos resultados.

Sobre el llamado caso Convenios, Montes atribuyó buena parte del problema a organizaciones como Democracia Viva, aunque aclaró que no fue la única entidad involucrada, y mencionó que hubo convenios con grupos de distintos sectores, incluso de derecha y algunos ligados al Partido Socialista. En la entrevista defendió su actuación con una reflexión sobre la política: "El capital político no es para guardarlo, es para ponerlo en los procesos en que uno está". Aseguró que puso ese capital al servicio de la meta habitacional fijada por el presidente y que no se arrepiente.

La nota original queda incompleta respecto de las declaraciones de Montes sobre el Plan de Emergencia Habitacional; la transcripción entregada al medio se corta y no contiene el cierre de esa respuesta.

Históricamente, la trayectoria de Montes se inscribe en la tradición de parlamentarios de larga data que migran a cargos ejecutivos, con ventajas y riesgos. Gana la dirigencia que podría formarse con su experiencia, y puede ganar también la agenda habitacional si las políticas que impulsó demuestran resultados. Pierden, en lo inmediato, las comunidades afectadas por demoras en la reconstrucción y la percepción de capacidad institucional. Para el ciudadano común, la lección es clara: sin reformas legales y más capacidad operativa, las emergencias de vivienda seguirán golpeando con mayor intensidad a los más vulnerables.

Montes deja el cargo el 11 de marzo. Queda por verse si el próximo gobierno prioriza la reforma institucional que él reclama, y qué peso tendrá su apuesta por la formación de dirigentes en la continuidad de la política habitacional del país.