Sala cuna: los dos cambios fundamentales en los que no se puede retroceder 16.03.2026 16.03.2026 La autora de esta columna hace un repaso histórico de cómo se ha ido construyendo en Chile el derecho a sala cuna, como base para sostener la importancia de no retroceder y de incluso avanzar en su consolidación. Dice que «lo que hoy se discute no retrocede de lo avanzado en cien años, pero es necesario terminar el edificio que se ha ido levantando.
En concreto, dejar de condicionar el derecho al número de mujeres contratadas; avanzar hacia un sistema que garantice el acceso sin discriminaciones laborales ni de género y el cuidado y la educación en los primeros dos años de vida». Imagen de portada: Cristóbal Escobar / Agencia Uno La semana recién pasada se volvió a discutir el beneficio de sala cuna entregado por el empleador a trabajadoras de empresas.
Actualmente, este derecho se activa solo cuando una empresa contrata a 20 o más mujeres y aplica exclusivamente para trabajadoras con bebés menores de 2 años. Es decir, no considera a los padres (hombres) a menos que sean cuidadores legales, y termina encareciendo la contratación femenina por sobre la trabajadora número 19.
Tanto el gobierno como la oposición han identificado cierto consenso técnico para modificar esta situación. Sin embargo, esta no es solo una discusión técnica ni presupuestaria, sino también social y de género.
En los últimos 20 años han existido diversas propuestas de ley para modificar este beneficio. La que se discute actualmente fue ingresada en enero de 2022, dos meses antes de terminar su mandato, por el Presidente Piñera (la llamada “Sala Cuna Universal”).
