Una evaluación de Alfredo Coutiño, director para América Latina en Moody’s Analytics, señala que la transición política dejó su huella en el desempeño económico al inicio de la nueva administración. El Producto Interno Bruto, o PIB, cayó 0,5% interanual en el primer trimestre, tras avanzar 1,6% en el trimestre anterior y 2,9% hace un año. Las cifras ajustadas muestran una contracción de 0,3% respecto al periodo previo.
El estudio destaca que la caída respondió a la combinación del cierre presupuestario de la administración saliente y del ajuste necesario para reducir la vulnerabilidad económica al inicio de la nueva gestión. A ello se suma que, a nivel geopolítico, factores externos como el conflicto en Oriente Medio afectaron los precios del petróleo, lo que golpeó a Chile por ser importador neto de productos petrolíferos. En el plano interno, también pesó la debilidad de la producción minera y la contracción significativa de la agricultura, entre otros factores domésticos.
La transición entre el gobierno saliente, encabezado por Gabriel Boric, y la nueva administración, liderada por José Antonio Kast, tuvo un efecto adverso en la economía. Kast asumió en la segunda semana de marzo, y el análisis subraya que el cambio es relevante por la llegada de un gobierno conservador de derecha, con un enfoque en cambios estructurales y ajustes fiscales. Por un lado, el cierre de 2025 con mayor déficit fiscal y deuda pública limitó el desempeño en los dos primeros meses; por otro, la nueva gestión enfrenta un proceso de implementación de su agenda. El equipo de Coutiño señala que, a mediano plazo, la economía podría resurgir gracias a las políticas de libre mercado del nuevo gobierno. El próximo paso será la definición de reformas fiscales y el diseño de medidas para sostener la recuperación en los meses venideros.
