El fenómeno de los llamados Therian, jóvenes que se identifican con animales y lo expresan de forma performativa, ha ganado visibilidad en Argentina y comienza a aparecer en Chile, según especialistas que siguen el fenómeno. El psicólogo argentino Hernán Arana, académico de la Universidad de Buenos Aires, pide cautela ante conclusiones rápidas y destaca que el fenómeno exige diálogo más que estigmatización.

La palabra Therian proviene de tradiciones conceptuales sobre la therianthropía, la identificación con lo animal, y hoy circula sobre todo en comunidades en línea. Sus formas de expresión van desde nombres y avatares en redes sociales, pasando por prácticas de role‑play y vestimenta que evocan rasgos animales, hasta relatos personales sobre sensaciones de afinidad o pertenencia a cierta especie. Estas manifestaciones son, en muchos casos, performativas y buscan comunidad en espacios virtuales.

Para Arana, los datos clínicos son limitados y eso obliga a separar identidad de enfermedad. "Los estudios sobre el tema son escasos, por lo tanto hay mucha opinología y conjetura", dice. El académico subraya que "no se trata de una patología" cuando la identificación no va acompañada de pérdida del criterio de realidad, y distingue este fenómeno de la licantropía clínica, donde sí existe esa pérdida y, por ende, un trastorno que requiere intervención.

En Chile, profesionales consultados por este medio coinciden en la necesidad de matizar. Un psicólogo clínico chileno consultado advierte que lo relevante para la salud mental es si la identidad genera malestar, aislamiento o interferencia en la vida cotidiana; en esos casos corresponde evaluación y acompañamiento. Una antropóloga consultada apunta que, desde una mirada cultural, estas identidades se inscriben en procesos contemporáneos de búsqueda de pertenencia, experimentación corporal y hibridación entre lo virtual y lo material, fenómenos que ya hemos visto en fandoms, cosplay y movimientos estéticos juveniles en Latinoamérica.

Arana también advierte sobre el papel de los medios y la polarización: "El odio vende mucho más", dice, lo que puede transformar casos aislados en relatos moralizadores. Por eso recomienda a las familias priorizar el diálogo y evitar la hostilidad si no hay una afectación clara del bienestar del joven.

La escasez de estudios académicos en la región es la conclusión más recurrente entre investigadores. Además de abrir una puerta a nuevas preguntas sobre identidad, corporeidad y comunidad en la era digital, el fenómeno Therian obliga a combinar enfoques clínicos y antropológicos para comprender cuándo estamos frente a una estética y una búsqueda de sentido, y cuándo hace falta intervención profesional.

Mientras tanto, la recomendación es clara: más investigación rigurosa en Argentina, Chile y el resto de Latinoamérica, y respuestas familiares y sociales que prioricen la escucha antes que la condena. La manera en que la sociedad aborde estas expresiones será un espejo de cómo tratamos la diversidad de identidades en un mundo cada vez más mediado por redes y afectos transnacionales.