Perú vive un nuevo episodio de inestabilidad política. El Congreso destituyó a José Jerí y nombró a José María Balcázar, de 83 años y del partido Perú Libre, como presidente interino hasta el 28 de julio de 2026, a menos de 50 días de las elecciones.
Balcázar recibió este jueves en el Palacio de Gobierno a Julio Velarde, presidente del Banco Central de Reserva del Perú, conocido por su larga gestión desde 2006. La Presidencia informó en la red social X que el encuentro, de unos 15 minutos, buscó "priorizar la agenda de desarrollo del país" y reafirmar "el compromiso del Gobierno de preservar la estabilidad y las reglas macroeconómicas".
Detalles: Balcázar dijo a la emisora estatal Radio Nacional que Velarde es "un buen referente" en el manejo de la moneda, a nivel nacional e internacional, y que quería conocer "las ideas que él tiene respecto al país que todos queremos". El nuevo mandatario también aseguró que su Gobierno mantendrá la política económica vigente y que no llevará al país a "ensayos económicos".
Consecuencias inmediatas: La reunión busca enviar una señal de calma a mercados e inversionistas. En ese contexto, la coincidencia pública entre el Ejecutivo y el banco central es clave para reducir la volatilidad cambiaria y financiera en el corto plazo.
Impacto para Chile y la región: El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) es la autoridad monetaria peruana; su equivalente en Chile es el Banco Central de Chile. La continuidad de políticas macroeconómicas en Perú interesa a exportadores e inversionistas chilenos, dado el intercambio comercial y la inversión en minería y servicios entre ambos países. Un escenario de estabilidad favorece el comercio bilateral, sin embargo la fragilidad política sigue siendo un factor de riesgo para proyectos y flujos financieros.
El precedente es claro, Velarde aporta credibilidad por su larga gestión, lo que favorece al mercado y al empresariado que buscan certezas. Quien gana con este gesto es el sector económico y quienes operan en mercados internacionales. Quien pierde es la estabilidad política; la sucesión parlamentaria y la cercanía de las elecciones mantienen alto el grado de incertidumbre para el ciudadano común. Para la población, la reunión puede traducirse en menos temores inmediatos sobre precios y tipo de cambio, pero no resuelve problemas estructurales ni la percepción de gobernabilidad.
En resumen, la cita es más política que programática: reafirma disciplina macroeconómica y busca calmar a los agentes económicos, pero la situación política peruana seguirá condicionando la economía hasta que se celebren las elecciones.
