En España, Tamar Novas vuelve a ser candidato a los Premios Goya, los máximos galardones del cine español, por su papel de Xoel en Rondallas, la comedia agridulce dirigida por Daniel Sánchez Arévalo. La nominación devuelve a Novas al foco de la industria 21 años después de su primer Goya por Mar Adentro.
A los 18 años, Novas ya había llamado la atención por su desparpajo en La lengua de las mariposas, pero fue el filme de Alejandro Amenábar, Mar Adentro, el que lo catapultó. En aquella ceremonia quedó grabada una anécdota viral: la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España bajó el micrófono por los discursos largos y el joven Novas fue a buscar el otro micro para rematar sus agradecimientos con carisma.
Su recuerdo de entonces sigue siendo cálido. Novas cuenta que aquella recepción por parte de la llamada "familia del cine español" fue, además de responsabilidad, un abrazo que le permitió tomarse la profesión en serio. "Me dieron un Goya cuando no tenía ni idea, ahora sí que me considero actor", dijo en las conversaciones en torno a esta nueva candidatura.
En Rondallas su personaje, Xoel, ocupa esa fina línea entre la risa y el exceso, y según la crítica y el público se convierte en un imán de simpatía que se come la pantalla cada vez que aparece. Esta segunda nominación llega en un momento en que el actor dice no sentir la necesidad de demostrar nada, sino de disfrutar y profundizar en su oficio.
Además de Rondallas, Novas tiene en agenda la película Caminando con el diablo, cuyo estreno está programado para el 6 de marzo. Ese paso siguiente subraya una transición: de revelación juvenil a profesional con herramientas, capaz de elegir personajes que ponen en juego la empatía del espectador.
La historia de Novas, desde el asombro juvenil hasta la serenidad actual, funciona como un espejo de cómo las trayectorias en el cine español pueden recomponerse con el tiempo. Ahora la expectativa está en la gala de los Goya, donde su nominación podrá confirmar una carrera que ya no depende de un momento viral, sino de un oficio ganado en la pantalla.