La Policía de Investigaciones (PDI) y la Fiscalía Metropolitana Sur detuvieron a 17 personas vinculadas al Tren de Aragua, organización criminal de origen venezolano activa en Chile y otros países de la región. El operativo, denominado Operación Tokio, expuso dos mecanismos que, según los antecedentes de la investigación, la banda habría utilizado para extorsionar a comerciantes y lavar dinero.
Uno de los casos documentados ocurrió en junio del año pasado en el Barrio Bellavista de Santiago. En el interior de un local nocturno ubicado en calle Pío Nono, un hombre recibió un disparo. Al salir del recinto, fue captado por cámaras del sector junto a sus agresores, que también huían. Minutos después, un vehículo que circulaba contra el tránsito llegó a recogerlo.
Lo que vino después configuró el mecanismo de presión. Jesús Alejandro Astudillo Láreza, uno de los imputados por el operativo, le envió a una víctima un video por WhatsApp donde se veía al herido en una cama de hospital. "Me dicen que esto estaba ocurriendo por no cumplir las órdenes del Tren de Aragua", relató la víctima ante los fiscales. Astudillo Láreza se encuentra en prisión preventiva. A la extorsión se suma su vinculación al secuestro con homicidio de un guardia de otro local nocturno del mismo barrio.
La presión no siempre llegó acompañada de violencia física. Según el relato de otro testigo protegido, los integrantes de la organización cobraban cuotas en efectivo los días 5 de cada mes. "Los pagos los he realizado todos los días 5 de cada mes. Me dicen que vienen de parte de Yefri y ahí le hago entrega del dinero en efectivo", declaró la fuente.
El operativo también dejó al descubierto un esquema de lavado de dinero: parte de los recursos de la organización habrían ingresado al sistema financiero a través de eventos y plataformas de venta de entradas, según informó la Fiscalía Metropolitana Sur. Las diligencias continúan para determinar el monto total involucrado.