Estados Unidos (EE.UU.) aplicó sanciones contra tres funcionarios chilenos vinculados al proyecto de cable submarino entre Chile y China, y el senador Iván Moreira, del Unión Demócrata Independiente (UDI) y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, aseguró este domingo que esas medidas no tendrán repercusiones en la futura administración de José Antonio Kast.
La medida de EE.UU. apunta al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz (chileno), al subsecretario de Telecomunicaciones y a un asesor, por supuestamente “socavar la seguridad regional”, según informó la autoridad estadounidense. El proyecto del cable con China se encuentra actualmente en pausa, y la sanción fue individualizada en esas tres personas, no en aranceles comerciales ni en medidas contra el Estado chileno.
Moreira enfatizó que las sanciones responden a "una presión indebida" y que, por ahora, no afectarán la política exterior del Gobierno entrante, porque, dijo, el ánimo es de fortalecerla. El senador gremialista añadió además una referencia puntual al mundo político internacional al recordar que, según él, "el presidente Trump, cuando ganó el Presidente electo Kast, dijo que era su candidato", comentario que citó como un factor que, a su juicio, limita repercusiones.
Voces expertas advierten sin embargo que la acción estadounidense tiene lectura estratégica. Guillermo Holzmann, académico chileno de la Universidad de Valparaíso, explicó que lo ocurrido constituye una advertencia selectiva de Washington: "Lo que hace EE.UU. es generar una advertencia concreta respecto a que el garrote siempre está disponible en diferente intensidad y en diferentes formas". Holzmann subrayó que la sanción fue puntual contra tres personas y no contra el comercio bilateral, pero que tiene un mensaje claro sobre la preferencia de Estados Unidos por mantener una presencia mayor que la de China en la región.
Guido Larson, docente chileno de la Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo, añadió que el episodio agrega una carga estratégica a las nominaciones que deberá realizar la administración de José Antonio Kast, en particular para embajadores en Estados Unidos y en China, y obligará a definir con mayor claridad el tipo de relación que Chile buscará con ambas potencias.
El episodio plantea un desafío inmediato para el Gobierno entrante: conciliar la defensa de iniciativas privadas o bilaterales con la necesidad de administrar relaciones diplomáticas sensibles. En los próximos días habrá que ver si la postura de Moreira se transforma en línea política del nuevo Ejecutivo, si Washington mantiene la medida o si la pausa del proyecto del cable conduce a desescalar tensiones entre Chile, Estados Unidos y China.
