La Cancillería informó que, hasta ahora, una docena de jefes de Estado ha confirmado su asistencia a la ceremonia de cambio de mando presidencial en Chile, cifra similar a la registrada en la última transición, cuando participaron 14 mandatarios. La lista oficial todavía no fue publicada con nombre por nombre.

Según un reporte de La Tercera, entre los invitados figuraría el rey de España, Felipe VI, y varios mandatarios de la región y del mundo: Javier Milei, presidente de Argentina; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania; Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil; Daniel Noboa, presidente de Ecuador; y un nombre consignado como Rodrigo Paz, atribuido a Bolivia. La nota también menciona a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, y al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. La Cancillería chilena no ha confirmado públicamente ese listado completo, y en el caso de "Rodrigo Paz" hay una aparente inconsistencia, porque el presidente en ejercicio de Bolivia es Luis Arce, por lo que podría tratarse de un error en la fuente.

Algunos trascendidos periodísticos sostienen que la delegación estadounidense la encabezaría Marco Rubio. Rubio es senador por el estado de Florida en Estados Unidos, no un secretario de Estado; el Departamento de Estado de EE. UU. no ha hecho una confirmación oficial sobre la jefatura de la delegación. Esos mismos reportes interpretan la eventual presencia de figuras cercanas al expresidente Donald Trump como una señal política de respaldo al presidente electo José Antonio Kast. Kast es el presidente electo de Chile, líder del Partido Republicano, conocido por su mirada conservadora y postura pro mercado.

¿Por qué importa esto en clave regional y para Chile? La asistencia de mandatarios marca tanto cuestiones protocolares como señales geopolíticas. La presencia de líderes de la derecha regional, de figuras europeas nacionalistas y del presidente de Brasil, un referente regional, dibuja una combinación de apoyos que puede ayudar a legitimar internacionalmente al gobierno entrante. Al mismo tiempo, la confirmación de Zelenski es significativa por el contexto del conflicto en Ucrania y por la capacidad de Chile de atraer a actores de relevancia global a su agenda diplomática.

En lo práctico, la llegada de una decena de jefes de Estado obliga a una logística compleja: coordinación de seguridad con la policía y servicios de inteligencia, planificación protocolar de la Cancillería, y posibilidad de bilaterales que ocupen buena parte de la agenda del presidente electo. Para Chile, esas reuniones pueden traducirse en oportunidades concretas, desde acuerdos comerciales y cooperación hasta anuncios de inversión o apoyo en foros multilaterales.

Para América Latina, la foto de asistencia permitirá ver alianzas en acción. Si confirman su presencia líderes identificados con posiciones ideológicas afines al gobierno entrante, habrá lecturas sobre un posible reacomodo regional. Si, por el contrario, la lista mezcla líderes de distintas corrientes, eso podría ofrecer margen para una política exterior más pragmática o multipartidaria.

La Cancillería deberá publicar la lista oficial y los protocolos en los próximos días. Mientras tanto, la atención estará en quiénes llegan, qué mensajes transmiten en bilaterales y cómo esos gestos influyen en la primera agenda internacional del presidente electo, especialmente en materias económicas y de inversión que interesan directamente a Chile.