El Presidente Gabriel Boric se reunió este domingo en La Moneda con el presidente electo José Antonio Kast, en un encuentro que comenzó cerca de las 11:50 y se extendió por más de una hora. En la cita, Boric entregó antecedentes sobre varios asuntos de traspaso y seguridad antes del cambio de mando.

Durante su declaración desde La Moneda, Boric detalló que los temas conversados incluyeron informes sobre el funcionamiento del Servicio Nacional de Menores (SENAME) desde 1979, el trabajo de la Comisión para la Paz y el Entendimiento en La Araucanía, la seguridad de proyectos de cables submarinos, y detalles logísticos del traspaso de mando. La reunión se produjo tras una semana marcada por la tensión alrededor de un proyecto de cable de fibra óptica vinculado a China y la suspensión temporal de las bilaterales entre ministros.

Desde la Oficina del Presidente Electo, la OPE, se había manifestado molestia por la forma en que se entregó información sobre el cable submarino, lo que derivó en una tensa cita el miércoles pasado y en el anuncio del fin de las reuniones bilaterales. Según comunicó el propio José Antonio Kast tras la reunión, la solicitud de encuentro la planteó inicialmente el Presidente Boric, mientras Kast regresaba de su viaje a Estados Unidos donde participó en la cumbre Shield of the Americas junto al presidente Donald Trump de Estados Unidos y otros mandatarios.

Boric cerró su intervención con la frase "Doy por superadas las diferencias que pudieran haber existido", y garantizó que el miércoles 11 de marzo habrá un cambio de mando "impecable" y que el Estado continuará funcionando para priorizar los intereses de la ciudadanía.

Históricamente, los traspasos presidenciales en Chile han requerido coordinación técnica e información completa para asegurar continuidad en seguridad, políticas sociales y relaciones exteriores. En ese sentido, la entrega de antecedentes sobre el exSENAME y la Comisión para la Paz y el Entendimiento busca reducir incertidumbres sobre obligaciones del Estado en materias sensibles para víctimas y comunidades de La Araucanía.

Políticamente, el encuentro representa una desescalada. Gana la institucionalidad, en la medida que se restituye un canal directo entre el mandatario saliente y el electo para temas prácticos. Pierden temporalmente los actores que se beneficiaron de la polarización pública, pues la escena vuelve a poner el foco en la gestión técnica del traspaso. Para el ciudadano común, la reunión reduce riesgos inmediatos de descoordinación en servicios públicos y en asuntos de seguridad estratégica, aunque quedan interrogantes sobre la transparencia en la entrega de información tecnológica y de seguridad nacional.

El episodio del cable submarino mostró la intersección entre política interna y geopolítica: genera debates sobre socios estratégicos, como registró la encuesta Cadem que ubica la aprobación de Boric en 37% y refleja división ciudadana sobre vínculos con China. También plantea preguntas sobre si las bilaterales ministeriales se reanudarán y qué nivel de acceso recibirán los equipos técnicos del presidente electo.

Las próximas semanas serán clave: deberán definirse la continuidad de reuniones técnicas, la entrega formal de documentos y los acuerdos sobre seguridad de infraestructuras críticas. Si esos pasos se concretan sin nuevas fracturas, la cita de hoy quedará como un punto de inflexión para asegurar un traspaso ordenado y con menos ruido político.