Mientras el precio del cobre escaló 43% durante 2025, la producción total de Chile cayó casi un 2%, a 5,415 millones de toneladas, según datos oficiales. Esos números, recopilados por la Comisión Chilena del Cobre, Cochilco, y analizados por la consultora Plusmining para Diario Financiero, muestran una tensión entre un mercado alcista y una oferta que no pudo aprovecharlo.
De las 17 principales minas privadas del país, solo ocho aumentaron su output en 2025, mientras que las otras nueve redujeron su producción. En conjunto, esas 17 operaciones aportaron el 71% de la producción del país, es decir 3,846 millones de toneladas, cifra que retrocedió casi 3% respecto de 2024. Por su parte, la estatal Codelco, la empresa chilena de cobre de propiedad estatal, totalizó 1,334 millones de toneladas, un leve avance de 0,45% versus 2024.
Hay varias razones que se repiten entre las minas: envejecimiento de las faenas, menores leyes y planes de mantenimiento. "Sin muchos nuevos proyectos, la industria minera del cobre chilena está claramente en un período de madurez estructural", dijo Juan José Pardo, analista de Plusmining, en el comentario que acompaña los datos. Aquí, la palabra ley se refiere a la concentración de cobre en el mineral, es decir la 'calidad' del mineral extraído; cuando la ley baja, se necesita procesar más material para sacar la misma cantidad de metal.
El detalle operativo ofrece contrastes. La gran alza en toneladas se registró en Escondida, la mayor mina del mundo operada por BHP, que elevó su producción 5,3%, lo que significó alrededor de 67.000 toneladas adicionales. En el extremo opuesto, faenas como Collahuasi, Los Bronces y Zaldívar registraron descensos que llevaron sus niveles a mínimos no vistos en décadas. Destacó también Mantoverde, propiedad de Capstone Copper, que creció 64,8% interanual, cerca de 37.000 toneladas extra, gracias a un aumento puntual en su operación.
La imagen que queda es la de una «ventana de oportunidad» de precios récord que no pudo ser totalmente aprovechada por falta de capacidad adicional. Es como tener una subasta extraordinaria y que varios vendedores no tengan más stock listo para poner en la mesa. A nivel macro, menos producción en plena alza de precios limita los ingresos por exportaciones, regalías y utilidades que podrían entrar al país.
Para trabajadores y proveedores locales, la caída productiva puede traducirse en menor demanda de servicios y mayor incertidumbre en empleo local, especialmente en regiones mineras. Para inversionistas, la situación refuerza la importancia de distinguir entre ganancias por precio y ganancias por volumen: el mercado paga por ambos, pero las empresas solo captan el beneficio completo si logran aumentar producción a tiempo.
En perspectiva, el reto para la minería chilena es claro: revertir la pérdida de capacidad mediante inversiones en nuevos proyectos, extensiones de vida útil o mejoras tecnológicas, algo que requiere plazos largos y acuerdos regulatorios y sociales. Mientras tanto, el país enfrenta el dilema de recibir un precio del cobre históricamente alto, pero con una producción que no sube al mismo ritmo, lo que complica la planificación fiscal y las expectativas de crecimiento en 2026 y años siguientes.
Las cifras provienen de Cochilco y de un informe de Plusmining recopilado por Diario Financiero. Si hay discrepancias entre fuentes o ajustes futuros, los datos deberán actualizarse conforme lo informen las compañías y la comisión estatal.