El próximo ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez, afirmó este martes que la ausencia del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la ceremonia de cambio de mando en el Congreso Nacional obedeció a un choque de agenda y no a un distanciamiento bilateral. Pérez, designado por el presidente electo José Antonio Kast, mencionó además que hubo otras inasistencias internacionales, como la del presidente de Hungría por razones de vuelo.

En declaraciones públicas, Pérez dijo que la información oficial proviene de la cancillería de Chile y que “habrá otra oportunidad” para conversar con el mandatario brasileño. El futuro ministro señaló que la jornada inaugural estará dedicada a la “fiesta republicana” y que los temas diplomáticos más complejos se abordarán con mayor calma a partir del 12 de marzo.

El episodio ocurre en un contexto de tensión por el proceso de traspaso entre el actual gobierno de Gabriel Boric y la administración entrante de José Antonio Kast, que incluyó la suspensión de bilaterales y un clima político crispado en el Congreso. Esa fricción hace más sensible cualquier gesto de ausencia de líderes extranjeros, aunque desde el equipo del vocero se buscó relativizar el hecho como un problema logístico y de agenda.

La ausencia de Lula adquiere además una dimensión concreta para Chile por su respaldo público a la postulación de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. Pérez reconoció que al presidente electo le habría gustado conversar sobre esa candidatura con Lula durante la visita, pero repitió que la falta de tiempo y la agenda del mandatario brasileño impidieron ese encuentro y que la materia se revisará formalmente después del cambio de mando.

Brasil es un actor central en la política regional y su apoyo cuenta en candidaturas internacionales. La postulación de Bachelet, expresidenta de Chile, depende en buena medida del respaldo de países clave de América Latina, por lo que un aplazamiento en las conversaciones con Brasil puede retrasar pasos diplomáticos relevantes para la campaña en Naciones Unidas.

Desde el punto de vista operativo, el mensaje del equipo de Kast busca evitar una lectura mayormente política de la ausencia, presentándola como parte de una serie de imprevistos que afectaron a distintos invitados. No obstante, diplomáticos consultados recuerdan que en transiciones sensibles, las señales públicas —incluso las logísticas— son interpretadas como indicadores de prioridad en las relaciones bilaterales.

A corto plazo, la expectativa anunciada por Pérez es que el nuevo gobierno iniciará el análisis de la política exterior y de candidaturas internacionales a partir del 12 de marzo. A mediano plazo, la forma en que se reanude el diálogo con Brasil servirá como barómetro para la futura relación entre Santiago y Brasilia, y para la capacidad del gobierno de Kast de recuperar momentum en temas multilaterales importantes para Chile.