El presidente electo José Antonio Kast asistirá el 7 de marzo a la cumbre Shield of The Americas, que se realizará en el Trump National Doral Miami, en Florida, Estados Unidos, a cuatro días del cambio de mando programado para el 11 de marzo. Arturo Squella, líder del Partido Republicano y senador electo por Valparaíso, definió la participación como "una gran oportunidad" para el país.

La comitiva chilena que acompañaría a Kast incluye a Francisco Pérez Mackenna, quien asumirá como canciller; al futuro director estratégico de comunicaciones, Cristián Valenzuela; al asesor internacional Eitan Bloch; y a la jefa de prensa María Paz Fadel. La cumbre centrará su agenda en la llamada "interferencia extranjera en el hemisferio" y participarán mandatarios como Javier Milei, presidente de Argentina; Santiago Peña, presidente de Paraguay; Nayib Bukele, presidente de El Salvador; y Daniel Noboa, presidente de Ecuador.

El viaje ocurre en un contexto sensible para la política exterior chilena. En semanas recientes se registraron tensiones con Estados Unidos por el proyecto de cable de fibra óptica submarino con China, un tema que Washington observa por riesgos de seguridad. La asistencia de Kast a un foro liderado por Estados Unidos puede interpretarse como un gesto de acercamiento en materias de seguridad y cooperación hemisférica.

Históricamente, las iniciativas de seguridad promovidas desde Estados Unidos han buscado coordinar respuestas a amenazas transnacionales, desde el crimen organizado hasta la influencia extranjera. En ese contexto, la presencia de líderes con posturas similares a las de Kast refuerza la dimensión política del encuentro. Esto puede traducirse en apoyo diplomático y en alineamientos en materia de inteligencia y cooperación policial, pero también en presiones sobre decisiones tecnológicas y de infraestructura crítica en Chile.

Quién gana y quién pierde. Gana el presidente electo si consigue respaldos concretos en seguridad y legitimidad internacional antes de asumir. Pierde potencialmente la oposición y sectores técnicos que reclaman mayor debate sobre la independencia de decisiones estratégicas, como la contratación de infraestructura de telecomunicaciones. Para el ciudadano común, las implicancias concretas pueden verse en mayor coordinación regional contra el crimen organizado, pero también en un escrutinio más intenso sobre proyectos de infraestructura y en la percepción de alineamiento geopolítico.

No se han detallado aún reuniones bilaterales confirmadas ni la agenda completa de Kast en Miami. La cumbre, sin embargo, marca un primer indicador de la orientación de la política exterior del próximo gobierno y de las prioridades que buscará mostrar en su debut internacional.